98 años de historia y fe - celebración en la iglesia Rusa en Asuncion, Paraguay

Hace dos semanas, el domingo, se celebró la Santa y Divina Liturgia en el iglesia Ortodoxa Rusa de la Protección de la Santísima Madre de Dios, en Asunción, capital de Paraguay. Durante la celebración se conmemoró también la fiesta patronal del templo, la Protección de la Santísima Madre de Dios (Pokrov), cuya fecha litúrgica correspondía al miércoles de la siguiente semana.
Este encuentro tuvo un significado muy especial, ya que también se celebraron los 98 años de existencia del templo y de la comunidad eclesiástica ortodoxa en Paraguay. Casi un siglo de oración, celebraciones litúrgicas, sacrificio y perseverancia constituye un valioso testimonio de la fe de nuestros antepasados, así como un fuerte estímulo para todos nosotros a continuar la obra que ellos comenzaron con tanto amor y dedicación.
Lejos de sus tierras de origen – Rusia, Ucrania, Serbia, Montenegro, Grecia, Rumania y otras naciones de tradición ortodoxa–, generaciones de fieles lograron conservar lo más valioso que trajeron consigo: la fe ortodoxa, la herencia espiritual y el amor por su Iglesia. A pesar de las numerosas dificultades históricas, personales y materiales, esta comunidad ha permanecido firme, ha conservado su templo y continúa dando testimonio de Cristo en tierras sudamericanas.
Es motivo de especial alegría comprobar que, en cada celebración litúrgica, se reúne un número cada vez mayor de fieles, así como personas de distintas nacionalidades que se acercan y manifiestan interés por la fe ortodoxa. Entre los presentes se encontraban fieles de origen ruso, ucraniano, serbio, rumano, griego, italiano, inglés, sueco y de otras procedencias. Esto constituye un hermoso testimonio de que la Iglesia Ortodoxa trasciende las fronteras nacionales, lingüísticas y culturales, porque en Cristo todos somos un solo cuerpo y una misma familia espiritual.
La Santa Liturgia fue celebrada por el presbítero Aleksandar Milović, perteneciente al templo de la Santísima Trinidad de Resistencia, provincia del Chaco. En el canto litúrgico participaron Snežana Kornet, Georgius, Marina Golybina y Bernardo Puente Olivera, quienes contribuyeron con sus voces a la atmósfera de oración de este encuentro festivo. Padre Aleksandar pudo contar con la valiosa participacion del lector Jorge Szwako, quien como siempre acompañó de de manera admirable el desarrollo de la Liturgia con su servicio y dedicación. Asimismo el starosna Pedro Szwako, estaba dispuesto junto con los parroquianos para recibir a los fieles y compartir juntos este día tan especial.
Durante la Liturgia se proclamaron también las lecturas evangélicas según san Lucas (5, 1-11; 10, 38-42; 11, 27-28). En su homilía, el padre Aleksandar Milović reflexionó sobre el mensaje espiritual de estos pasajes, destacando especialmente el Evangelio de la pesca milagrosa y el llamado del apóstol Pedro. Recordó a los presentes la importancia de confiar en Dios, obedecer su Palabra y estar dispuestos a responder a su llamado. Así como el Señor llamó a los apóstoles a dejar sus redes y seguirlo, también cada persona, independientemente del lugar donde viva y de las circunstancias que atraviese, tiene la oportunidad de dar testimonio de su fe con su propia vida y formar parte de la obra de Dios.
Asimismo, destacó especialmente las palabras del Señor "Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen" (Lc 11, 28). Precisamente en estas palabras podemos reconocer también la esencia de los casi cien años de existencia de esta comunidad: no solamente conservar la fe como una herencia recibida, sino vivirla, cultivarla y transmitirla a las generaciones futuras.
Al finalizar la Santa Liturgia, gracias al esfuerzo y la dedicación de los anfitriones y de los fieles, se compartió una mesa fraterna de amor, el tradicional ágape. En un ambiente de alegría y fraternidad, entre conversaciones, encuentros y momentos de compartir, continuó esta celebración, tal como corresponde a una comunidad cristiana que se reúne en torno a Cristo.
Finalmente, damos gracias a Dios por este hermoso y bendecido encuentro, por todas las personas que con su presencia enriquecieron esta celebración y, especialmente, por el hecho de que esta comunidad ortodoxa, después de 98 años, continúa viva, creciendo y reuniendo cada vez a más personas.
Que la Protección de la Santísima Madre de Dios continúe siendo amparo e intercesión para esta santa comunidad, su clero y todos sus fieles. Que el Señor les conceda fortaleza, amor y crecimiento espiritual para que esta bendecida obra continúe dando frutos durante muchos años más.
Por muchos y benditos años! Na mnogaja ljeta!
Los parroquianos esperando el comienzo de la DIvina Liturgia

La Gran Entrada

Presbitero Aleksandar Milović

La lectura del Santo Evangelio

La familia unida en fe y oración






















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