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Se celebró la Resurreccion de Cristo, en la Catedral Ortodoxa Serbia en Buenos Aires

  • hace 1 hora
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La Pascua de Resurrección de Nuestro Señor Dios y Salvador Jesucristo se celebró festivamente el pasado domingo 12 de abril en la Catedral Ortodoxa Serbia de la Natividad de la Madre de Dios, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

La Divina Liturgia Pascual fue celebrada por el Protopresbítero Stavrofor Esteban Jovanovich y el Hieromonje David (Janketic). El Hieromonje Nektarije (Milosevic) se encuentra en rehabilitación pero estuvo presente. El Encargado de Negocios de la Embajada de Serbia en la Argentina, el sr. Dejan Blagojevic, participó de la celebración. Asimismo participaron un gran número de fieles, y la mayoría de ellos tomó la Santa Comunión en este gran día de la Resurrección del Señor. Entre ellos, participaron del Sacramento de la Comunión por primera vez los nuevos miembros de la Iglesia de Cristo, 10 adultos y tres niños, todos argentinos, quienes fueron bautizados el día anterior en Sábado Santo.

Esta Pascua fue muy especial para los parroquianos por ser la primera Divina Liturgia Pascual celebrada en el templo con los nuevos frescos, finalizados en marzo de este año. Los santos cuyos íconos están ahora custodiando las paredes del templo, elevaron las oraciones de los fieles hacia Cristo Resucitado.

En la Liturgia el P. Esteban leyó la Homilía Pascual de San Juan Cristóstomo (siglo IV) en la que el gran Santo y Maestro de la Iglesia exclama que todos debemos participar de la alegría de la Resurrección del Señor: “Participad todos de la bebida de la fe y disfrutad de la riqueza de la bondad” … “Que nadie se lamente por haber pecado una y otra vez, porque el Perdón ha surgido del sepulcro brillando. Que nadie tema la Muerte, porque la Muerte del Salvador nos ha liberado.

Él ha destruido la muerte habiéndola padecido; y destruyó al infierno cuando descendió a él”  …“¡Muerte! ¿Dónde está tu poder? ¡Infierno! ¿Dónde está tu victoria? Cristo resucitó y tú fuiste aniquilado”.

Luego, todos participaron del almuerzo Pascual en el salón de la Catedral. Durante el mismo, se hizo llegar a todos el saludo pascual de Su Eminencia Kirilo, Obispo de Buenos Aires, Sur y Centro América y Administrador de la Diócesis de Zagreb y Ljubljana. Luego se leyó la Epístola Pascual de Su Santidad Patriarca serbio Porfirije en la que, al citar la situación actual del mundo, preocupante por guerras y rumores de guerras, dice: “¿Por qué, en esta oscuridad universal, no se reconoce ni se ve al Señor Resucitado? La respuesta a esta pregunta ya se encuentra en el propio Evangelio. Ni siquiera sus discípulos y seguidores más cercanos pudieron reconocer de inmediato al Cristo Resucitado, el Dios-Hombre. María Magdalena lo vio junto al sepulcro vacío, sin saber que era el Señor Jesucristo (Juan 20:14). Lo reconoció después de que Él la llamara por su nombre: «¡María!» (Juan 20:16). Del mismo modo, los apóstoles Lucas y Cleofás no reconocieron al Señor (Lucas 24:16) en el camino a Emaús, sino «cuando partió el pan» (Lucas 24:35), cuando el Señor los comulgó… Para ver y reconocer al Señor Resucitado, la vista humana ordinaria no es suficiente. Se necesita una nueva percepción espiritual: un don de lo alto, una experiencia del Espíritu Santo. En otras palabras, es necesario que entremos en relación con Él para que Él nos conceda el conocimiento de Sí mismo”.


Después, se agradeció al sr. Marcelo Paz, Despachante de Aduana, quien ayudó en gran manera a la Catedral para que la lámpara estilo bizantina que fue enviada por el Obispo Kirilo desde Europa y que ahora embellece el templo, haya podido ser retirada de Aduana a tiempo para que que sea instalada por los mismos iconógrafos que realizaron el trabajo de los frescos, y finalmente hizo su trabajo sin querer cobrarle a la Iglesia su honorarios. En agradecimiento la Catedral le obsequió un ícono de la Madre de Dios llamado “De las Tres Manos”.


También se agradeció a la fábrica de embutidos Friolim S. A. por haber donado sus productos para el almuerzo pascual.

La Comisión Directiva de la Catedral, los monjes y los fieles trabajaron denodadamente para organizar el almuerzo como lo hacen en cada evento. Y el fruto de ese esfuerzo se ve claramente en el hecho de que los presentes disfrutan plenamente de ese momento, el cual es importante en la vida eclesiástica porque el compartir entre los fieles es, desde los tiempos apostólicos, considerado como la extensión de la Liturgia.

Todos los fieles se regalaban los tradicionales huevos de Pascua pintados de rojo (el verdadero símbolo de la Pascua, que representa al mundo y la sangre de Cristo con la que Él salvó al mundo del pecado y la muerte) y se saludaron alegremente expresando su Fe en Cristo Resucitado al saludarse con el tradicional saludo Pascual: “Cristo Resucitó! En Verdad Resucitó!”.



 
 
 

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