top of page

La relación entre Pentecostés, el Domingo de todos los Santos y el ayuno de los Santos Apóstoles

  • 1min
  • 4 min de lectura

​​


Pentecostés


En Pentecostés, Dios envió el Espíritu Santo sobre los Apóstoles. Luego, con la iluminación del Espíritu Santo en ellos, los Apóstoles salieron a predicar el Evangelio por todo el mundo y de esta manera nació la Santa Iglesia.

¿Por qué Dios envió el Espíritu Santo a los Apóstoles y así a todo el mundo? Porque cuando Dios creó al ser humano, a Adán y Eva, el Espíritu Santo estaba en plena comunión con ellos. Pero cuando desobedecieron el mandamiento que Dios les dio y comieron del fruto prohibido, el Espíritu Santo se alejó en gran medida de ellos porque Él no podía permanecer en un alma donde había entrado el pecado y la muerte. Se alejó del hombre en gran medida pero no completamente. Luego Dios Padre envió a Su Hijo al mundo, Nuestro Señor Jesucristo descendió al Hades y curó las consecuencias de la caída de Adán y Eva al vencer a la muerte y resucitar. Luego, para restaurar en el ser humano el Espíritu Santo que se había alejado de él luego de la caída en el pecado, el Señor Jesucristo lo envía en Pentecostés a sus Apóstoles y a todo el mundo. El Espíritu Santo ilumina y guía al hombre por el camino de la sabiduría y la verdad, y es por eso que en el Sacramento del Bautismo y específicamente en el Sacramento de la Crismación que se realiza seguido al bautismo, el bautizado recibe el Espíritu Santo con el “sello del don del Espíritu Santo”. El Sacramento de la Crismación es nuestro “Pentecostés personal”. 

El ser humano en sus caídas en el pecado durante su vida, va perdiendo la gracia del Espíritu Santo que recibió en el Bautismo, y la vuelve a recuperar cuando actúa rectamente ante Dios. Por eso, cuando le preguntaron a San Serafín de Sarov acerca de cuál era el objetivo de la vida para un cristiano, el Santo contestó: “la adquisición del Espíritu Santo”. La manera de adquirirlo, es decir que el Espíritu Santo more en nosotros, es principalmente a través de los Santos Sacramentos: Bautismo y Confirmación como hemos dicho, Confesión, Comunión y los demás Sacramentos. Luego, lo adquirimos con la oración y el ayuno, y practicando las virtudes evangélicas (limosna, práctica de la mansedumbre, templanza, etc…). Los   íconos de los Santos tienen un halo de luz alrededor de sus cabezas porque ellos en sus vidas practicaron las virtudes evangélicas de tal manera que adquirieron el Espíritu Santo en forma plena y por eso sus rostros brillaban por la gracia, y se asemejaron o mejor dicho superaron el estado del ser humano antes de la caída.

________________

 ​


El domingo de todos los Santos


El primer domingo después de Pentecostés, la Santa Iglesia Ortodoxa celebra el domingo de todos los Santos, porque los hombres y mujeres al imitar a Cristo el Salvador guiados por el Espíritu Santo, adquirieron tal grado de elevación espiritual que alcanzaron la santidad. El mundo comenzó a colmarse de santos hombres y santas mujeres. Por eso la Santa Iglesia, luego de celebrar el descenso del Espíritu Santo sobre los Apóstoles en Pentecostés, celebra a todos los Santos como receptores del don innefable de Espíritu Santo. Los santos resplandecieron en épocas distintas y con hazañas diferentes, pero lo hicieron por la gracia del Único Espíritu Santo, derramada sobre la Iglesia el día de Pentecostés. San Justín Popovich dice: “Las «Vidas de los Santos» claramente muestran y demuestran: que cada santo es Jesucristo repetido. Esencialmente, cada cristiano también es eso mismo, sólo que «según la medida de su fe». Toda la vida de la Iglesia, todos sus santos oficios, no son otra cosa que el constante llamado hacia lo siguiente: que junto con los santos que celebramos en el día, repitamos nosotros también la vida de Jesucristo, viviendo el ascetismo de ellos, en oración y por la gracia, así como ellos vivieron el de Cristo. ´Sigan mi ejemplo, así como yo sigo el ejemplo de Cristo´(1 Corintios 1, 11 ; 4, 16). Esto dicta el santo apóstol Pablo a mí, a ti, y a cada uno de nosotros. Porque todos somos llamados a la santidad, a la vida santa” (S. Justín Popovich - Prefacio al libro “El Prólogo de Ohrid” de San Nikolaj Velimirovich).

________________


​​


El ayuno de los Santos Apóstoles 


Luego de la celebración del domingo de todos los Santos, al día siguiente el lunes comienza el Ayuno de los Santos Apóstoles. La Santa Iglesia instituyó este ayuno porque los santos apóstoles, tras recibir el Espíritu Santo el día de Pentecostés, dedicaron un tiempo a la oración y al ayuno intensos antes de partir a predicar el Evangelio por todo el mundo. «Tras la prolongada fiesta de Pentecostés, el ayuno es especialmente necesario para que, mediante su esfuerzo, purifiquemos nuestros pensamientos y nos hagamos dignos de los dones del Espíritu Santo», escribe San León Magno. No dudamos de que, después de que los Apóstoles se colmaran del Espíritu Santo en sus corazones, el mismo Espíritu de la Verdad se enseñó también la doctrina de la abstinencia espiritual, para que los corazones, purificándose con el ayuno, se hicieran más aptos para recibir los dones de la gracia. No se puede hacer frente a los esfuerzos de los perseguidores y a las feroces amenazas de los impíos con un cuerpo consentido y una carne engordada, ya que lo que deleita a nuestro hombre exterior destruye al interior; y, por el contrario, el alma sensata se purifica tanto más cuanto más se mortifica la carne (“El ayuno de los Apóstoles”, de Azbyka.ru). Por esta razón todos ayunamos luego de celebrar Pentecostés: para imitar a los Apóstoles y para que, luego de haber recibido el Espíritu Santo, purifiquemos nuestros corazones por medio del ayuno para hacerlos aptos para recibir los dones del Espíritu Santo, y así pelear la buena batalla de la fe (I Timoteo 6:12). 



Publicación de la 

Catedral de la Natividad de la Madre de Dios

Calle 15 de Noviembre de 1889 nº1536

Tel. +54 9 11 5720-2256

Buenos Aires - Argentina

 
 
 

Comentarios


Featured Posts
Recent Posts
Archive
bottom of page