Acerca de las cábalas, especialmente en tiempos del Mundial de fútbol
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Se acercan instancias decisivas en el Mundial de fútbol y cada vez más se ve en el folclore del fútbol la práctica de cábalas, como un intento de influir en el resultado del partido. Algunos lo hacen por considerarlo divertido, pero otros lo practican con determinación, depositando extrema esperanza en la cábala elegida: sentarse en la misma silla de siempre para ver los partidos, o usar la misma camiseta, etc…
Pero, ¿qué es la cábala en esencia? La palabra "cábala" proviene del hebreo Qabbala, que significa "recepción" o "tradición". Originalmente, es una antigua tradición mística y filosófica del judaísmo medieval surgida en el siglo XII en España y el sur de Francia, que buscaba los significados ocultos de los textos sagrados, los números y el universo. Su objetivo es descifrar los secretos ocultos detrás de los textos sagrados, entender la naturaleza de Dios, el universo y el alma humana. La Cábala, entonces, es una doctrina esotérica y ocultista, porque enseña que en las Escrituras hay mensajes ocultos y por ende, es revelada a pocos. Pero los cristianos sabemos que la verdad divina contenida en la Santa Biblia tiene como objetivo la salvación de toda la humanidad. Por lo tanto, no se puede hablar como que la Biblia contenga conocimientos que son secretos: “No he hablado en secreto, en algún lugar oscuro del mundo; tampoco he dicho a la estirpe de Jacob: «Buscadme en vano». Yo, el Señor, digo lo que es justo, anuncio lo que es recto” (Isaías 45:19).
Con el paso del tiempo, en la cultura popular el término se adaptó para referirse a rituales, supersticiones o comportamientos repetitivos que las personas (especialmente los hinchas de fútbol) realizan para atraer la buena suerte o evitar la mala. En otras palabras, el que practica este tipo de cábalas deposita su esperanza en una determinada acción que él mismo eligió. En cambio nosotros los cristianos, cuando buscamos que algo nos sea favorable le pedimos a Dios nuestro Creador, Le rogamos que nos ayude y hasta incluso nos entregamos a que se haga primero Su voluntad antes que nuestro deseo.
En definitiva, esta costumbre de las cábalas parece inofensiva pero proviene de prácticas que no son inofensivas. Acerca de realizar prácticas ajenas a las encomendadas por Dios, en las Sagradas Escrituras podemos encontrar una advertencia: «Cuando entres en la tierra que el Señor tu Dios te da, no aprendas a hacer las abominaciones que han cometido estos pueblos: no habrá entre ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni adivino, ni augur, ni hechicero, ni encantador, ni quien invoque a los espíritus, ni mago, ni quien consulte a los muertos; pues es abominable ante el Señor todo aquel que hace esto, y por estas abominaciones el Señor tu Dios los expulsa de tu presencia; sé irreprochable ante el Señor tu Dios; pues estos pueblos a los que vas a expulsar escuchan a los adivinos y a los videntes, pero a ti el Señor tu Dios no te ha dado eso» (Dt. 18:9-14). Entonces, la cábala aleja a las personas del Dios verdadero, llevándolas a adorar a «otros dioses» (Jer. 25:6). Dios, por su parte, nos advierte contra ello: «Si olvidas al Señor, tu Dios, y sigues a otros dioses, y les sirves y te postras ante ellos, os declaro hoy que pereceréis» (Dt 8,19).
Entonces en estas instancias finales del Mundial, cuidémonos de no caer en prácticas contrarias a las cristianas. Pero ¿qué hacer? ¿Rezar para que nos vaya bien en el partido? Para el espectador, el fútbol es un deporte y un entretenimiento, y lo tenemos que tomar como tal. Por ende no corresponde rezar a Dios para que él nos conceda ganar, ya que a Dios le debemos pedir por nuestra salvación y por nuestras necesidades básicas para vivir. En cambio, para el profesional de fútbol, es decir el jugador, el fútbol es su profesión y de ella depende su economía familiar, su destino como profesional, etc… y por eso vemos que muchos de ellos rezan antes y después de los partidos. Para el espectador, el partido es un juego; para el profesional, es su trabajo. Por eso nosotros los espectadores debemos disfrutar el juego como tal, sin exageraciones. Si ganamos, celebramos. Si perdemos, no nos amargamos porque en definitiva es un juego. Mientras que los profesionales, se entiende que ellos rueguen a Dios porque se trata de su profesión.
Hay algo que debemos tener en cuenta y es el hipnotismo que puede producir el fútbol. San Barsanufio de Óptina escribió, cuando el fútbol comenzaba a desarrollarse, que nos cuidemos del hipnotismo que el mismo produce en la psiquis humana. Este hipnotismo se refleja por ejemplo, cuando el espectador deja que crezca en él un nerviosismo exagerado durante el desarrollo del partido, o en casos más extremos, cuando la persona pierde la razón y fuera de sí comete actos de vandalismo.
Vivamos los partidos como un juego, tal como muchas veces se escuchó decir a los mismos jugadores que por más de que el juego es su profesión, de todas maneras, cuando pierden tratan de restarle dramatismo al asunto y dicen: “esto es fútbol, es un juego, un día se gana, otro día se pierde…” . Vivamos el Mundial como una celebración deportiva que une a las Naciones, y por sobre todas las cosas ya sea que ganemos o perdamos, comportémonos como cristianos que somos.
Protopresbítero Esteban Jovanovich



















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