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Hoy viernes 27 marzo - 19 hs. - Akathistos a la Madre de Dios - en la Catedral Natividad de la Virgen

  • hace 8 horas
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Hoy viernes 27 marzo - 19 hs. en la Catedral Natividad de la Madre de Dios, rezaremos el Akathistos a la Madre de Dios correspondiente a los Matutinos del Sábado del Akathistos, que corresponde al sábado de la 5 semana de la Gran Cuaresma.

Compartimos el Akathistos a la Madre de Dios (traducido por el Monasterio de la Santa Trinidad en Guatemala).

Para descargar el Akathistos, haga click abajo:



INTRODUCCIÓN AL HIMNO DE AKATHISTOS

El Himno Akathistos es un poema devocional de gran profundidad que alaba a la Santa Madre y Siempre Virgen María. Es uno de los oficios más queridos de la Iglesia Ortodoxa. 

La palabra «Akathistos» significa «sin sentarse», es decir, de pie; normalmente todos los orantes permanecen de pie mientras se reza.

La cuestión del autor y fecha de creación del Akathistos a la Santísima Virgen María es bastante compleja. En la actualidad, la mayoría de los investigadores se inclinan por atribuirlo presumiblemente al Santo Venerable Román el Melódico (+556), aunque también otros lo atribuyen al Santo Patriarca Germán de Constantinopla (+732). 

El Himno Akathistos ha gozado de tal popularidad en la vida litúrgica de la Iglesia que se han escrito muchos otros himnos siguiendo su formato. Entre ellos se incluyen los Akathistos a Nuestro Señor Jesucristo, a la Cruz y a muchos santos.

El himno Akathistos consiste en alabanzas dirigidas a la Madre de Dios, comenzando con el saludo del Arcángel Gabriel: «Regocíjate». A medida que se canta el himno, todos los acontecimientos relacionados con la Encarnación de nuestro Señor desfilan ante nosotros para nuestra contemplación. El arcángel Gabriel se maravilla ante el despojamiento divino y la renovación de la creación que tendrá lugar cuando Cristo venga a morar en el seno de la Virgen.

Prosa y poesía se entrelazan para expresar, la Gloria al Hijo de Dios y las alabanzas a Su Madre por ese misterio de amor y ternura de Dios. Este misterio es el de la Encarnación que resplandece a la luz de la Pascua del Redentor. Es un misterio que supera todo entendimiento, por lo que el autor del Akathistos al comprender su limitación e impotencia para expresarlo adecuadamente, reza: “...¡Oh Madre de Dios, que elogio digno de ti puedo ofrecerte...! ¡Lo único que puedo hacer es asombrarme y admirar...!” 

CONTENIDO TEOLÓGICO 

Los Padres y Maestros Orientales nos dicen que el solo nombre de la Theotókos (Madre de Dios), contiene todo el Misterio de la Economía Divina. María es la Mujer enemiga de la Serpiente (el Demonio - Génesis 3:15). María es el Arquetipo de la Iglesia, el Lugar de la sabiduría de Dios, Expresión de la integridad y la castidad del ser. María personaliza la Santidad Humana. 

Esa integridad arquetípica la convierte en el Corazón de la Iglesia. Mas su simple presencia en medio de Ella, es ya insoportable a las fuerzas del mal. 

María, al estar vinculada, en Su mismo ser, al Espíritu Santo, se nos constituye como consolación vivificante, salvaguarda y protección de toda criatura, y figura de la Iglesia en su protección maternal. 

Por esa razón, cuando los pueblos devotos estaban en peligro, acudían a la Madre de Dios rezando el himno del Akathistos, como cuando en el siglo VII Constantinopla estaba siendo asediada por enemigos: los pobladores rezaron a la Madre de Dios y Ella los liberó. 

EL AKÁTHISTOS EN NUESTRO TIEMPO 

Hoy, como antaño, los enemigos de Dios atacan la vida de los miembros de la Iglesia: el individualismo, la desesperanza, la secularización, la despersonalización, el hambre de pan para el cuerpo y para el alma, la proliferación de ídolos, etc., son algunos de los muchos enemigos que están al acecho... Por todo ello y porque nuestra lucha es, principalmente, contra los espíritus del mal, como dice San Pablo en la carta a los Efesios (6: 10 - 17), espíritus del mal que se manifiestan tanto en nuestro obrar personal como en las estructuras sociales que hemos creado, es que necesitamos recurrir a la defensa infalible de la Madre de Dios. 


(Fuentes: 

Introducción al Akathistos, del Arcipreste Ignacio Sahade)

 
 
 

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