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Domingo de la Ortodoxia en la Parroquia Santa Trinidad en Chaco, Argentina

  • hace 18 minutos
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El domingo pasado, en el primer domingo de la Gran Cuaresma —el Domingo del Triunfo de la Ortodoxia—, numerosos fieles se reunieron en la Parroquia (Templo) de la Santa Trinidad en Resistencia, provincia del Chaco, para celebrar juntos esta gran fiesta de la Iglesia Ortodoxa. Fue un día lleno de oración, alegría y profundo espíritu de comunión entre los fieles.

Después de la Divina Liturgia se realizó también una solemne procesión con íconos, en la cual los fieles participaron con gran devoción. Este año la procesión fue más numerosa que en ocasiones anteriores, lo que llenó a todos de alegría y esperanza de que cada año habrá más personas que se acerquen al templo, que respeten a la Iglesia, a Dios, a la fe y a la santa Ortodoxia. Muchos fieles ese día se encontraron por primera vez con la procesión (litia) y quedaron profundamente conmovidos y entusiasmados por esta hermosa tradición de la Iglesia.

El sacerdote y párroco del templo, el padre Aleksandar Milović, se dirigió a los fieles con una inspiradora homilía. En ella habló sobre el Evangelio que la Iglesia lee en este día, del Evangelio según San Juan (1, 43–51), donde se describe cómo el Señor Jesucristo llama a Sus discípulos, especialmente el encuentro con Natanael. En ese pasaje del Evangelio, Natanael al principio duda y pregunta: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”; pero cuando se encuentra con Cristo, reconoce en Él al Hijo de Dios.

En su homilía, el padre Aleksandar recordó a los fieles que también en nuestra vida muchas veces existen dudas, preguntas e incertidumbres. Sin embargo, así como Natanael fue invitado con las palabras: “Ven y verás”, así también cada persona es invitada a acercarse a Dios, a venir a la Iglesia, a orar y a descubrir la verdad de la fe a través del encuentro personal con Cristo. Cuando una persona da ese paso de fe, su corazón poco a poco se llena de paz, alegría y fortaleza espiritual.

También se destacó especialmente que el Domingo del Triunfo de la Ortodoxia nos recuerda la victoria de la verdad y de la fe, así como la importancia de venerar los santos íconos, que testimonian que Dios se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Por eso los fieles llevaron íconos con alegría durante la procesión, dando testimonio de su fe y de su amor por Cristo y por Su Iglesia.

Este día dejó una profunda impresión espiritual en todos los presentes. De esta manera, el comienzo de la Gran Cuaresma en la parroquia se vivió en un espíritu de oración, recogimiento y esperanza, para que este santo tiempo sea un período de renovación espiritual para todos los fieles.

Al final se recordó que la Gran Cuaresma no es solamente un tiempo de abstinencia, sino también un tiempo para acercarse más a Dios, para perdonar y para vivir el amor hacia el prójimo. Todo aquel que sinceramente busca a Dios, como lo hizo Natanael, puede experimentar la alegría del encuentro con Cristo y sentir en su vida la verdadera victoria de la fe.



 
 
 

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