Divina Liturgia en el Domingo del Perdón en la Parroquia Rusa en Asunción, Paraguay
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En el santo y bendito Domingo del Perdón, en la víspera del comienzo de la Gran Cuaresma, se celebró la Divina Liturgia en la Parroquia Ortodoxa Rusa de la Santísima Virgen Protectora en Asunción, acontecimiento que se convirtió en un fuerte testimonio de fortalecimiento espiritual para la comunidad ortodoxa en Paraguay.
La celebración transcurrió en una profunda atmósfera de oración, colmada de recogimiento, silencio y alegría espiritual que envolvía todo el templo. Una belleza y solemnidad especial fueron dadas por el armonioso canto del coro, guiado por Marina Golybina, Bernardo Puente Oliveira, Uliana Romanenko y Snezhana Cornet. Su dedicación y espíritu de oración ayudaron a que la asamblea viviera con mayor intensidad la elevación común de los corazones hacia el Señor.
En el altar ayudó el lector Jorge Szwako, colaborando reverentemente en el desarrollo del santo servicio.
Un gran número de fieles se acercó al Santo Sacramento de la Confesión, preparándose dignamente para el esfuerzo espiritual de la Gran Cuaresma. En el espíritu evangélico del perdón, los fieles pidieron y ofrecieron perdón unos a otros, deseando comenzar este tiempo de arrepentimiento y transformación espiritual en paz y pureza de corazón.
Este hermoso templo ruso, típicamente ortodoxo, cuya arquitectura evoca el espíritu de la antigua Rusia, estuvo ese día colmado casi hasta el último lugar. Según el testimonio de miembros antiguos y experimentados de la comunidad, la iglesia se encontraba ese día llenísima como no se recordaba desde hacía mucho tiempo, lo cual despertó alegría y profunda gratitud en todos los presentes.
Se congregaron descendientes de rusos y ucranianos, así como fieles ortodoxos provenientes del Reino Unido, España, Rumania, Macedonia, Alemania, Grecia e Italia. De manera especial llena de esperanza el gran número de jóvenes y familias presentes, signo claro de que la Iglesia aquí tiene futuro. Su participación activa en la vida parroquial, el cuidado del templo, la organización de encuentros comunitarios y el sostenimiento de la parroquia ya dan frutos visibles. Se percibe una comunidad viva, que no existe solo formalmente, sino que respira y vive como un solo Cuerpo de Cristo.
En su homilía, el sacerdote Aleksandar Milović, al interpretar el Evangelio proclamado ese día, recordó a los fieles la importancia esencial del perdón. Subrayó que las palabras de Cristo sobre el perdón no están colocadas casualmente antes de la Gran Cuaresma, sino que constituyen el fundamento de todo verdadero esfuerzo espiritual. Solo si perdonamos unos a otros y purificamos el corazón de toda amargura, podemos edificar comunidad, futuro y una fe viva en Cristo. El mensaje del perdón resonó con fuerza como un llamado a la unidad, al amor y a la comprensión mutua.
Después de la Liturgia se organizó una mesa fraterna —ágape— con abundante comida preparada con esmero y cariño, organizada por el administrador (starosta) Pedro Szwako junto con los fieles de la parroquia. La alegría del encuentro continuó en conversaciones y en un clima de fraternidad, confirmando que la parroquia avanza por un camino de renovación y crecimiento.
Todo indica que esto es, si Dios lo permite, apenas el comienzo de un período bendecido para los ortodoxos en Paraguay: el inicio de un mayor fortalecimiento espiritual, de unidad y de testimonio común de la fe, para la gloria de Dios y la alegría de todos los fieles





































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