Domingo de la Mujer Samaritana




Compartimos la vida de esta mujer que es santa y murió como mártir. Su nombre es Fotina.


La Santa Mártir Fotina.


Esta fue la mujer samaritana que tuvo la rara fortuna de conversar con el Señor Cristo en persona en el Pozo de Jacob, cerca de Sicar (Jn 4:1-42). Luego de haber creído en el Señor, ella pasó a predicar Su Evangelio, junto con sus dos hijos Víctor y Josías, y con sus cinco hermanas, Anatolia, Fota, Fótida, Parasceva y Ciríaca. Fueron a Cartago, en África. Allí fueron arrestados, llevados a Roma y encarcelados durante el reinado del emperador Nerón. Por la providencia de Dios, Domnina, la hija de Nerón, entró en contacto con Santa Fotina, quien la convirtió a la fe cristiana. Después del encarcelamiento, todos ellos padecieron por Cristo. Fotina, que primero había sido iluminada con la luz de la verdad en el pozo de Sicar, fue arrojada a un pozo donde murió, y entró en el Reino inmortal de Cristo.

(Fuente: Prólogo de Ohrid, de San Nikolaj Velimirovich)


HIMNO DE ALABANZA


SANTA FOTINA, LA MUJER SAMARITANA


La Samaritana se encontró con Cristo junto al pozo,


Y fue iluminada con la luz de Cristo mismo.


Bajo Nerón terminó su vida en otro pozo,


Y entregó su espíritu a Cristo Dios, su Señor.


Sus gloriosos hijos fueron Víctor y Josías:


La santa madre los iluminó a ambos con santidad.


Cinco hermanas sufrieron por el nombre de Cristo,


Y con ella fueron trasladadas al cielo, para recibir su recompensa.


Oh Fotina penitente, maravillosa sufriente,


¡Cómo resplandece ahora tu rostro con luz eterna!


Una vez, ni siquiera le diste agua al Salvador;


Pero al final, incluso tu sangre derramaste por Él.


En un tiempo, tu alma estaba oscurecida, al ser samaritana;


Mas cuando te convertiste en cristiana, brillabas más que los rayos del sol.


En Sicar proclamaste a Cristo con temor;


Mas en el centro de Roma Le testificaste con tu muerte.


El amor destruye todos los miedos y convierte a uno en héroe.


Oh Fotina, el amor te glorifica por siempre.


Nerón puede quemar dos o incluso tres Romas


Pero el alma de los cristianos no puede incinerar.


Vasos de barro puede aplastar Nerón,


Pero no tuvo poder sobre el espíritu de Fotina.


Oh santa inmortal, ayúdanos ahora,


Por tus oraciones, ante el trono de Cristo Salvador.


(Fuente: Prólogo de Ohrid, de San Nikolaj Velimirovich)




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