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Celebración de la Navidad del Señor en la Catedral Ortodoxa Serbia en la Ciudad de Buenos Aires

  • Iglesia Ortodoxa Serbia en Sur y Centro América
  • hace 6 horas
  • 2 Min. de lectura

El pasado martes 6 enero por la noche se celebró la Navidad de nuestro Señor Dios y Salvador Jesucristo en la Catedral Ortodoxa Serbia de la Natividad de la Madre de Dios en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. La celebración estuvo presidida por S. E. R. Metropolita Santiago El Khoury del Patriarcado Ortodoxo de Antioquía, quien fue invitado por el Obispo Kirilo quien celebró la Navidad en la Metropolis de Zagreb y Ljubljana (Croacia) que él también administra. Concelebraron con el Metropolita Santiago el Protopresbítero Stavrofor Esteban Jovanovich, el Presbítero Antonio Barrio Ishak y el Hieromonje Nektarije (Milosevic). Un gran número de fieles participó de la tradicional quema del Badnjak y Liturgia vespertina de Navidad, así como también de la cena de Navidad preparada en el salón parroquial por los fieles de la Catedral.


Al final de la Liturgia, Monseñor Santiago agradeció la invitación del Obispo Kirilo, diciendo que somos hermanos ortodoxos. Y luego, acerca de la Navidad, dijo: “En el Nacimiento del Señor, si nos lo ponemos a analizar en detalle, encontramos situaciones muy difíciles de comprender. Primero, Jesús nació de una Virgen, cosa que sólo el Justo José podía comprender en esos momentos. Luego, el rey Herodes quiere matar al Niño que nació en un pesebre humilde, y mata a 14000 niños inocentes. Luego, la Virgen con el Niño y José tuvieron que partir a Egipto, a un lugar desconocido, de noche con las complicaciones de esa época, sin saber cómo era el lugar donde iban, ni saber por cuánto tiempo. De esto vemos que para la Virgen María, esos días del Nacimiento eran muy difíciles. Esto nos ayuda a nosotros en nuestros momentos difíciles de nuestras vidas. Tomemos entonces a la Virgen María como ejemplo: una Mujer santa, de oración, paciencia y confianza en Dios, que al final fue la que se le dio el título de Madre de Dios. Recordemos que la de Ella fue una vida de sufrimiento, no solo en el Nacimiento de Cristo sino más aún en Su crucifixión. Por eso, en los momentos de sufrimientos, acudamos a la Madre de Cristo Niño, para poder superarlas con Su ayuda e intercesión a Su Hijo y Dios. Y un último consejo: Nunca dejen la Iglesia, nunca! Es el único refugio. Dios los bendiga siempre”, concluyó Monseñor Santiago.


Luego de la Liturgia, todos participaron de la cena festiva de Navidad en el salón parroquial, preparada por la Comisión y los fieles de la Catedral.



 
 
 
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