SANTO APÓSTOL LUCAS Y SAN PEDRO DE CETINJE

October 31, 2019

 

 

Hoy es un día de gran fiesta para la Iglesia Serbia. Además de conmemorarse al Apóstol y Evangelista Lucas, también hoy es la conmemoración de San Pedro de Cetinje, Slava del Monasterio de Cetinje donde se encuentra la Sede de la Metrópolis de Montenegro y el Litoral, perteneciente al Patriarcado de Serbia. Más abajo compartimos las vidas de estos dos santos.

 

Saludamos a S. E. Obispo Kirilo que hoy festeja su Slava familiar!

 

Asimismo saludamos también a la parroquia de San Pedro de Cetinje en Costa Rica, perteneciente a nuestra Diócesis, y a su párroco el Padre Ignacio Miranda y sus fieles. 

 

Saludamos también a Zoran Djokic y a su familia que también celebran hoy su Slava, y al niño Pedro Jovanovich Allica que celebra hoy su onomástico!

 

La vida del Santo Apóstol y Evangelista Lucas:

 

San Lucas provenía de la ciudad de Antioquía, probablemente de una familia pagana. Desde su juventud se aplicó a buscar la sabiduría y a estudiar las artes y las ciencias. Viajó por el mundo para apagar su sed de conocimiento, destacándose particularmente como médico y pintor. El Evangelio escrito por él muestra su excelente dominio del griego; también sabía hebreo y arameo.

Hay una tradición que dice que Lucas era uno de los Setenta Discípulos que el Señor Jesucristo envió, de dos en dos, para anunciar la Salvación de pueblo en pueblo. Lucas estuvo en Jerusalén durante la vivificadora Pasión, y en la mañana de Pascua, caminó con Cleofás (30 Oct.) hacia el pueblo de Emaús, turbado por la pérdida del Maestro. Pero la tristeza se convirtió en indecible alegría cuando Cristo, a quien ellos fueron incapaces de reconocer cuando se les unió en el camino, les reveló, al partir el pan, que realmente y de verdad había resucitado (Lc. 24:35). Después que el Espíritu Santo había descendido el día de Pentecostés, Lucas permaneció durante un tiempo en Jerusalén, donde ya había discípulos. Algunos dicen que de regreso a Antioquía, se detuvo para predicar la Buena Noticia en Sebastia, Samaria, donde obtuvo la reliquia de la mano derecha del Santo Precursor que llevó como un precioso trofeo a su propia ciudad. Fue en Antioquía donde se encontró con San Pablo, durante su segundo viaje misionero, y lo acompañó entonces para proclamar la Salvación en Grecia.

Pero otra tradición sostiene que Lucas no conoció al Señor durante su estancia terrenal, y que él se encontró con San Pablo mientras trabajaba como médico en Tebas, durante el reinado de Claudio (año 42 d.C.).  Las ardientes palabras del Apóstol lo convencieron de la Verdad que él había buscado vanamente en la sabiduría de este mundo por tantos años. Sin vacilación, dejó todo lo que tenía, y abandonó su profesión de médico para seguir a Pablo y volverse el querido médico (Col. 4:14) de las almas.

Fue con el Apóstol Pablo en sus viajes a Troas, Filipos, donde Pablo lo dejó nutrir la Iglesia recientemente nacida. Lucas permaneció en Macedonia durante algunos años y, cuando Pablo visitó Filipos nuevamente durante su tercer viaje (año 58 d.C.), lo envió a Corinto a buscar la colecta hecha allí por los creyentes para los pobres de Jerusalén. Fueron juntos a la Ciudad Santa, fortaleciendo en el camino a las Iglesias. Cuando Pablo fue arrestado en Jerusalén y trasladado a Cesarea, Lucas permaneció con él. Acompañó a Pablo a Roma y describió su difícil e importante viaje al final de los Hechos de los Apóstoles (Hech. 27-28).

Lucas escribió su Evangelio y los Hechos de los Apóstoles en Roma, obedeciendo a Pablo, dedicando los Hechos a Teófilo, Gobernador de Acaia que era un converso. En su Evangelio, Lucas agrega detalles que no se encuentran en los dos primeros evangelistas: contando la vida del Salvador, él enfatiza Su misericordia y compasión sobre todo para la humanidad pecadora a la que Él ha venido a visitar como Médico (Lc. 4:23; 5:31). Y en los Hechos, después de contar a todos lo que pasaron durante la fundación de la Iglesia en Jerusalén, presta más atención al trabajo de su maestro, San Pablo, quetrabajó más abundantemente que todos los otros Apóstoles difundiendo la Buena Nueva de la Salvación.

Después de dos años de encarcelamiento en Roma, Pablo fue liberado, e inmediatamente reinició sus viajes misioneros, seguido por su fiel discípulo Lucas. Pero poco después Nerón lanzó su furiosa persecución contra los cristianos en Roma, y Pablo regresó a la Ciudad arriesgando su vida, para reconfortar allí a los creyentes. Lo arrestaron y le pusieron cadenas, quedando en peores condiciones que antes. Lucas permaneció con firmeza y fidelidad al lado de su maestro, mientras otros lo desampararon (2 Tim. 4:11), y probablemente estuvo presente durante el martirio de San Pablo, aunque no dejó ningún testimonio escrito al respecto.

Después de la gloriosa muerte del Apóstol de los Gentiles, Lucas regresó a Acaia, predicando el Evangelio en Italia, Dalmacia y Macedonia. Se dice que en su vejez, en medio de grandes tribulaciones, también evangelizó a los idólatras en Egipto. Se supone que pudo haber ido hasta la remota Tebaida, donde habría consagrado a San Abile, segundo Obispo de Alejandría.

A su retorno a Grecia, Lucas fue Obispo de Tebas, en Beocia; ordenó a sacerdotes y diáconos, estableció iglesias y curó a los enfermos de cuerpo y alma por su oración. Los idólatras lo arrestaron allí cuando tenía ochenta y cuatro años. Lo desollaron vivo y lo crucificaron en un olivo. Muchos milagros fueron realizados por un milagroso miron que goteaba de su tumba, que era particularmente eficaz en la curación de enfermedades de la vista, para aquellos que eran ungidos con fe.

Muchos años después, el Emperador Constancio, hijo de San Constantino el Grande, envió a San Artemio (20 Oct.) a Tebas para traer las reliquias del Apóstol Lucas a Constantinopla, donde fueron puestas bajo el altar de la Iglesia de los Santos Apóstoles junto a las reliquias de los Apóstoles Andrés y Timoteo.

 

Es la tradición de la Iglesia que San Lucas fue el primer Iconógrafo y que él pintó una imagen de la Santa Madre de Dios mientras vivía.

 

(Extraído de www.acoantioquena.com)

 

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La vida de San Pedro de Cetinje:

 

Nacido el 1ro de abril de 1749, en la villa de Njegushi, se hizo monje a los doce años. Tras la muerte del metropolitano Sava en 1782, Pedro se convirtió en metropolitano y gobernante de Montenegro. Este santo varón dedicó su vida entera a su pueblo. Dentro de Montenegro, trabajó con todas sus fuerzas para pacificar a los clanes enemistados, y externamente defendió al territorio y al pueblo en contra de ataques expoliadores, teniendo éxito en ambas cosas. Es especialmente famoso por su victoria sobre el ejército de Napoleón en Dalmacia. Era estricto consigo mismo, y justo y humilde con los demás. Vivió una pequeña celda como un simple monje, aunque era gobernante de un pueblo. Entró a su descanso el 18[/31] de octubre de 1830, y sus reliquias, que obran milagros, reposan incorruptas en el monasterio de Cetinje. El Señor lo glorificó en el cielo y en la tierra como a su verdadero y paciente siervo.

 

La Introducción a uno de los libros sobre este gran santo, dice:

“San Pedro de Cetinje (1749-1830) fue una de las más importantes e interesantes personalidades del final del siglo XVIII y principios del siglo XIX en Europa. Entre los santos de la época, el único que puede compararse con él es San Serafín de Sarov el milagroso, una de las figuras más importantes en la historia reciente de Rusia.

San Pedro de Cetinje es una persona que unió en sí mismo muchos dones, algo poco común en las figuras de la historia de Europa. No es casualidad que ha sido comparado - y con razón - con Moisés y con Josué, aquellas dos figuras más importantes de la antigua historia hebrea, y no sólo hebrea sino también cristiana, europea y mundial.

San Pedro de Cetinje es importante ya que no sólo fue metropolitano, sino también etnarca de Montenegro. Dirigió el destino, tanto espiritual como físico de Montenegro. Unió en sí mismo al asceta y al guerrero, al ermitaño y al sabio, al poeta y al escritor de las más interesantes epístolas de nuestra literatura. En una palabra, era una personalidad versátil”.

En uno de sus escritos, San Pedro escribe: “a cada Montenegrino le pido y exhorto que esté en paz y tolere como yo tolero, porque sé que nuestra paciencia será mejor para nosotros, que ninguna de nuestras venganzas”.

Durante su largo viaje a Rusia (1785) para pedir ayuda para enfrentar a los turcos, Montenegro fue atacado justamente por las fuerzas turcas. Cuando Vládika Petar (Monseñor Pedro) regresó, encontró su monasterio destruido y al abad decapitado. El gran Metropolitano no sólo no se dejó vencer por el espíritu del desaliento, sino que por el contrario comenzó una guerra de liberación. En la batalla decisiva en Krusi, el ejército turco de 30.000 soldados dirigido por Mahmut - Pasa Bušatlija y asistido por siete oficiales franceses, fue derrotado con grandes bajas por una fuerza de 6.000 montenegrinos dirigido por Vládika Petar (3 de octubre 1796). En esta famosa batalla Mahmut Pasha- fue asesinado. Después de la victoria, San Pedro amplió el territorio de Montenegro y pasó a ser virtualmente independiente del Imperio Otomano.

San Pedro quería restaurar el Imperio Serbio, que estaba siendo subyugado por el Imperio Otomano.

A pesar de que era Metropolitano y Príncipe de Montenegro, y de sus logros con estos títulos, San Pedro continuó viviendo en su humilde celda (habitación) de su monasterio, bajo la disciplina del ascetismo. Allí ayunaba, oraba y leía libros en francés, italiano y ruso con el fin de aumentar su conocimiento de la doctrina ortodoxa y la cultura secular. Era estricto consigo mismo, pero misericordioso con los demás.

Escribió y estableció leyes bajo el nombre del primer “Código Fundamental Montenegrino”.
Las reliquias santas y llenas de gracia de San Pedro fueron descubiertas en 1834, encontrándose incorruptas y despidiendo mirra. Las mismas aún descansan en el monasterio de Cetinje.

 

 

Parte del Cánon (oración) escrito a San Pedro de Cetinje:

 

Te has aparecido como una estrella traída por Dios al cielo de los Balcanes, ¡oh, radiante padre Pedro! Deseando unir en la fe de Cristo al rebaño que te fue confiado, y renovar la antigua gloria de la santa vid de Nemanja (la dinastía Nemanja). Inspirados en el ejemplo de tu vida, muchos dejaron el camino del mal por el camino de la verdad, la humildad y el perdón. Y todos ellos en forma unánime exclaman a Dios: ¡Aleluya!

 

 

 San Lucas el Apóstol y Evangelista, escribiendo un ícono de la Madre de Dios

 

Monasterio del Nacimiento de la Virgen, donde vivió San Pedro y donde están sus reliquias

 

El reliquiario de San Pedro dentro del templo

 

Las reliquias de San Pedro de Cetinje

 

La humilde celda (habitación) de San Pedro de Cetinje, Metropolitano y Príncipe de Montenegro

 

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