Epístola Pascual de Su Santidad Patriarca Porfirije - Pascua 2022






La Iglesia Ortodoxa Serbia a sus hijos espirituales en la Pascua de 2022


+ PORFIRIJE


Por la gracia de Dios

Arzobispo Ortodoxo de Pec, Metropolita de Belgrado-Karlovac y Patriarca serbio,

con todos los Jerarcas de la Iglesia Ortodoxa Serbia,

a los sacerdotes, monjes y todos los hijos e hijas de nuestra Santa Iglesia:

gracia, misericordia y paz de Dios Padre, de nuestro Señor Jesucristo

y del Espíritu Santo,

con la alegría del saludo Pascual:


¡CRISTO RESUCITÓ!


Este es el día que hizo el Señor,

¡Gocémonos y alegrémonos en él! (Sal. 118, 24)


Nuestros queridos hijos espirituales,


Con estas palabras, de las antigüedades del Antiguo Testamento, el Rey y Profeta David clamó con entusiasmo, previendo por el Espíritu Santo el gran día de la victoria de Cristo sobre la muerte y nuestra celebración espiritual por ello. En este día grande y misterioso, toda la creación está bañada con la luz de la eternidad y con inefable alegría canta un canto de victoria al Señor que desterró la oscuridad del pecado y nos iluminó con los rayos inmarcesibles de la vida. "Y la luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron" (Jn 1, 5) - así resumió la esencia de la revelación divina y de nuestro testimonio cristiano el Santo Apóstol, Evangelista y Teólogo Juan, quien apoyó su cabeza en el pecho del Señor durante la Última Cena y absorbió toda la fuerza, la belleza y el misterio de Su vivificante ser Divino-Humano.

La oscuridad de la tumba y las cadenas de la muerte no pudieron comprender ni retener la Luz de la Luz del Padre, nacido antes de todos los siglos, a través del Cual todo llegó a existir: el Hijo Unigénito y nuestro Señor Jesucristo; aunque intentaron por todos los medios. Desde la noche en que fue entregado a los inicuos, todo estuvo tan lleno de incredulidad y violencia que con Cristo crucificado finalmente había que exclamar: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mc 15,34). ). Al ver cómo la que fue una vez gloriosa Jerusalén estaba envuelta en la oscuridad espiritual del pecado, el Hijo Unigénito observó desde lo alto de la cruz cómo la boca oscura de la tumba se abría ante él como para tragárselo para siempre. Los líderes de la fe y el pueblo le dijeron burlonamente al Señor que transformara el evangelio de la cruz de salvación en una orgullosa aceptación del poder del mundo caído: "Que descienda ahora de la cruz, y creeremos en él" (Mt 27,42).

En la hora de la desesperanza, incluso algunos de los ladrones sentenciados a muerte crucificados se volvieron para burlarse del Dios vivo, el Salvador del mundo. Para burlarse de Aquél quien descendió entre nosotros por amor e iluminó la oscuridad de nuestras vidas con luz y alegría eternas. De Quien, interpretando a su Padre Celestial en la antigua tradición judía, mostró el rostro paternal de Dios al mundo entero. De Quien, por sus sufrimientos y gloriosa resurrección, nos hizo hijos del amor vivificante de Dios. Para burlarse de Él, que ha dado la fuerza llena de gracia de la vida a la Iglesia, "columna y baluarte de la verdad" (1 Tm 3, 15), sobre la cual "las puertas del infierno no prevalecerán" (Mt 16, 18). Para burlarse de Aquél que nos animó a ser perseverantes locutores del buen sentido en esta época sombría. De Aquél que como Cordero manso (Juan 1:36), fue ofrecido por nuestros pecados, para que sea la última palabra de Dios en el terrible juicio - el templo de la Nueva Jerusalén, iluminada por la gloria de Dios (Apoc. 21: 22-23).

Siempre subimos al Gólgota, queridos hijos espirituales, porque estamos llamados a dar testimonio del Dios vivo en el mundo y así participar en la salvación de toda creación de Dios. Guiados por el Espíritu Santo, somos, según el Santo Apóstol Pablo, hijos de Dios en Quien toda la creación anhela la liberación de la corrupción y el gozo de la vida eterna (Rm 8, 21). Este sentido de responsabilidad entre nosotros se acentúa hoy especialmente debido a la crisis general que vive el mundo y a la cual las llamas de la destrucción bélica en Ucrania se han sumado a aquellos otros lugares del planeta que han declarado el conflicto armado como única respuesta a las diferencias y desencuentros entre países, pueblos y religiones. Hermanos y hermanas, nos solidarizamos y compadecemos con todos los cristianos ortodoxos, nos solidarizamos y compadecemos con todas las personas de este mundo mientras vemos cómo se profundizan los conflictos en suelo ucraniano y en todo el universo. El Gran Apóstol Pablo recuerda: "(Dios) de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra" (Hechos 17:26). Entonces, somos creados como una sola y única raza humana, y estamos llamados a ser uno. Por lo tanto, roguemos al Señor Resucitado que se establezca la paz lo antes posible y sin condiciones, que cese el sufrimiento y que todos los refugiados regresen a sus hogares. Toda guerra, en cualquier lugar y en cualquier momento, sólo produce perdedores y es una derrota de la dignidad humana, una derrota y una vergüenza de todo hombre como icono de Dios.

Y mientras las fuerzas de este mundo libran guerras despiadadas, el hombre común soporta la mayor parte del sufrimiento. ¿Qué les diremos nosotros, reunidos hoy en la Fiesta de las Fiestas, calentados por el calor de nuestros hogares, a quienes se encuentran separados de sus seres queridos por un elemento devastador y dispersos por el extranjero? ¿Cómo vamos a cantar el cántico pascual cuando entre nosotros hay tantos hambrientos y sedientos de justicia, tantos desconsolados? Que nos lleve a responder a estas preguntas el mismo Señor Jesucristo, cuyo Reino no es de este mundo, porque " si mi reino fuera de este mundo ", como dijo el Salvador a Pilato, " mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí” (Jn 18,36).

El significado de estas palabras, en una época en que Judea también estaba dividida por los intereses de Roma, Siria y Persia, el Dios-Hombre Jesús nos lo mostró de muchas maneras. Sólo recordamos la curación del endemoniado gadareno, hermanos y hermanas, del cual se dice que estaba poseído por una legión de demonios (Mc 5, 1-20). La escena de un hombre indomable que vivía en tumbas y luchaba con piedras día y noche describe la trágica situación de muchos bajo el dominio romano y conecta a todas las víctimas pasadas, presentes y futuras de conflictos globales que sin Cristo, tarde o temprano, están condenadas a su autodestrucción. Habiendo sanado a un hombre indefenso al expulsar legiones de enemigos en una manada de animales inmundos, Cristo nos mostró que para Él lo más importante era sacar a la víctima de la tumba y brindarle la posibilidad de la vida eterna, y solo entonces resolver las condiciones de vida externas. Esto sólo lo podía hacer el Logos eterno que habitaba entre los hombres en la plenitud de la gracia y de la verdad (Jn 1,14). Por eso al hombre que salvó de la muerte, Él lo deja para que en las mismas circunstancias, dé testimonio de la misericordia de Dios, y por eso finalmente abandona voluntariamente las regiones donde Dios se mostró más poderoso que todas las impurezas (es decir los demonios) que movían a los gobernantes de estos lugares. El Reino de Cristo, por tanto, no es de este mundo, y esto representa el evangelio de salvación. El Reino de Cristo no es de este mundo, y con ese poder resucitamos para la vida eterna. El Reino de Cristo no es de este mundo, y por eso obramos sin distinción a cada uno de los "más pequeños de estos" en su necesidad. El Reino de Cristo no es de este mundo, y por eso abracemos al otro como al mismo Señor, porque sólo así seremos aceptados como Suyos.

Estemos abiertos al amor, queridos hijos espirituales, porque la voz del mismo ángel sobre la tumba vacía de Cristo nos dirige hacia él: “¿Por qué buscáis entre los muertos Al que vive? ¡No está aquí, sino que ha resucitado!” (Lc 24, 5-6). Cultivemos el conocimiento de que "nuestra ciudadanía está en los cielos", como dice el apóstol Pablo, "de donde esperamos al Salvador, el Señor Jesucristo" (Fil 3, 20). Seamos también conscientes de que los métodos primordiales de engaños con pasiones y miedos en el abuso de los medios de comunicación de masas pueden convertirnos fácilmente en personas de conciencia esclavizada y reprimida, ajenas a nuestro destino celestial. Cuidémonos de la aparente seguridad de un hormiguero global que quiere convertirnos en detenidos impersonales de la autosuficiencia. Pasar el tiempo en la creencia de que el mundo virtual de la imaginación enfermiza y el consumo de bienes materiales puede hacernos alcanzar el verdadero bienestar, significa estar condenado a una vida sin dignidad ni libertad. En un mundo que se niega a empaparse de la luz del amor divino, los esfuerzos y sacrificios no se entienden a la manera del Gólgota de Cristo, como la cruz por la que vendrá la resurrección por la gracia de Dios, sino como terribles obstáculos para la paz y la seguridad personales. Que nos preserve de eso nuestra profunda fidelidad al destino de la cruz y la resurrección de nuestro pueblo serbio Sansavista (de San Sava), y que nuestro compromiso Nuevotestamentario y marcado por Kosovo, nos lleve al sentido eterno: “¡El reino terrenal es corto, mas el Celestial es eterno y para siempre!”.

En los últimos meses, muchos de nuestros médicos, trabajadores de la salud y muchas otras personas que se han visto envueltas en tareas difíciles y de responsabilidad, han demostrado actos inmortales de amor abnegado por Dios y la patria. Mirando a los santos de la Iglesia de Cristo e imitando a los santos antepasados, ellos caminaron y recorren el camino de las virtudes cristianas, el camino del amor que contiene y concibe todo en sí mismo, por el cual son conocidos los discípulos de Cristo y el pueblo de Dios. "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos" (Jn 15,13) - así Cristo el Señor nos legó el camino de la verdadera vida y de la paz.

En la alegría pascual, con especial cuidado y responsabilidad pastoral, enviamos saludos paternales y oraciones a nuestros hermanos y hermanas en la patria y en el extranjero, dondequiera que vivan los serbios ortodoxos, especialmente a aquellos en Kosovo y Metohija, nuestra cuna espiritual y nacional, diciéndoles que conocemos sus tentaciones y luchas, pero que su Madre Iglesia siempre estará con ellos como hasta ahora. Hoy estamos espiritualmente y en oración con ustedes, todos los miembros de nuestra Santa Iglesia en cada lugar donde viven. Que cada hogar ortodoxo sea iluminado con la luz de Cristo Resucitado y protegidos por el poder del canto gozoso: "¡Cristo resucitó de entre los muertos, venció con su muerte a la muerte y otorgó la vida a los que estaban en los sepulcros!".

¡Que sea feliz y bendecido por Dios este día en el que hemos nacido para la vida eterna! Con estos deseos y oraciones al Señor Cristo Resucitado, les deseamos todo bien verdadero y les saludamos con el más feliz saludo:


¡Cristo resucitó! ¡En verdad resucitó!


Dado en el Patriarcado Serbio en Belgrado, en la Pascua del año 2022


Vuestros orantes ante el Señor Resucitado:

Arzobispo de Pec, Metropolita de Belgrado-Karlovac

y Patriarca Serbio PORFIRIJE

Metropolita de Dabro-Bosnia CHRYSOSTOM

Metropolita de Montenegro y el Litoral JOANIKIJE Obispo de Srem VASILIJE Obispo de Banja Luka JEFREM Obispo de Budim LUKIJAN Obispo de Banat NIKANOR Obispo de Nueva Gracanica-Medio Oeste de EEUU LONGIN Obispo de Canada MITROPHAN Obispo de Backa IRINEJ Obispo de Gran Bretania y Scandinavia DOSITEJ Obispo de Zicha JUSTIN Obispo de Vranje PAHOMIJE Obispo de Sumadija JOVAN Obispo de Branicevo IGNATIJE Obispo de Zvornik-Tuzla FOTIJE Obispo de Mileseva ATANASIJE Obispo de Düsseldorf and Germany GRIGORIJE Obispo de Ras y Prizren TEODOSIJE Obispo de EEUU Occidental MAXIM Obispo de Gornji Karlovac GERASIM Obispo de EEUU Oriental IRINEJ Obispo de Krusevac DAVID Obispo de Slavonia JOVAN Obispo de Austria y Switzerland ANDREJ Obispo de Bihac-Petrovac SERGIJE Obispo de Timok ILARION Obispo de Nis ARSENIJE Obispo de Buenos Aires Sur y Centro América KIRILO

Obispo de Australia y New Zealand Metropolia SILUAN Obispo de Dalmacia NIKODIM Obispo de Osek-Polje y Baranja HERUVIM

Obispo de Valjevo ISIHIJE

Obispo de Budimlje y Niksic METODIJE Obispo de Zahumlje y Hercegovina DIMITRIJE Vicario Obispo de Moravica ANTONIJE Vicario Obispo de Remezijan STEFAN

Vicario Obispo de Toplica JEROTEJ

Vicario Obispo de Jvostan JUSTIN

Vicario Obispo de Mohac DAMASKIN Vicario Obispo de Marcha SAVA Vicario Obispo de Jum JOVAN


ARCHIDIOCESIS DE OCHRID: Arzobispo de Ochrid y Metropolita de Skoplje JOVAN Obispo de Polog y Kumanovo JOAKIM Obispo de Bregalnica MARKO

Vicario Obispo de Stobi DAVID

Traducción de la Diócesis de Buenos Aires, Sur y Centro América de la Iglesia Ortodoxa Serbia


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