Domingo de la Veneración de la Cruz y bautismo del siervo de Dios Agustín Fernando





El pasado domingo 27 marzo, Tercer Domingo de la Gran Cuaresma, el domingo de la Veneración de la Santa Cruz, se celebró la Divina Liturgia en la Catedral Ortodoxa Serbia de la Natividad de la Virgen, en la ciudad de Buenos Aires. Su Eminencia Kirilo, Obispo de Buenos Aires, Sur y Centro América presidió la Liturgia, y concelebró el Presbítero Esteban Jovanovich. Luego de la misma, se realizó el sacramento del Bautismo al siervo de Dios Agustín Fernando Gomez-Würms, quien es de la provincia de Entre Ríos y vino acompañado de su madre y amistades para el día de su bautismo en la Ortodoxia.

En su sermón, el Obispo Kirilo dijo, entre otras cosas: “El ser humano debe con todo su ser buscar la Verdad, porque Cristo Mismo dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Y el camino mas fidedigno para buscar la Verdad es el estudio de las Sagradas Escrituras y de los Santos Padres. Por eso creemos y confesamos que la plenitud de la Revelación de Cristo y de los Apóstoles y de los Santos Padres se encuentra en la Iglesia Ortodoxa. No juzgamos a nadie que va por otro camino. A mí me gusta decir que los cristianos católicos son los más cercanos a nosotros, que un gran porcentaje de sus enseñanzas son comunes a nosotros; los protestantes claro que el porcentaje es menor. Pero somos todos cristianos, que creemos en la Santa Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sin embargo, lamentablemente la Iglesia Católica Romana introdujo muy tempranamente un cambio dogmático muy grande en su enseñanza. Ya en el siglo VII San Máximo el Confesor dijo que existe una enseñanza incorrecta acerca del Espíritu Santo en España, en el Concilio de Toledo que fue donde por primera vez se nombró la enseñanza del Filioque. Luego la difusión de esta enseñanza fue creciendo con el tiempo. Aparecieron también las influencias políticas. Carlo Magno, en su deseo de restaurar el Imperio Occidental (luego de que Constantino el Grande haya mudado de Roma a Constantinopla la capital del Imperio Romano), prácticamente lo obligó al Papa de Roma a que introduzca el Filioque en el Credo, algo que el Papa no quería hacer. El Filioque es una enseñanza incorrecta acerca del Espíritu Santo. Por eso en el siglo XI se produjo el cisma y la Iglesia Romana se alejó del resto de las Iglesias. Nosotros lamentamos esto, porque Dios desea que estemos unidos. Nosotros rezamos para que estemos unidos. Tenemos una buena relación con las demás confesiones cristianas, sólo que no podemos compartir el sagrado Sacramento de la Comunión. Especialmente deseo manifestar que los cristianos católicos aquí en Sudamérica son muy amables, muy abiertos, de un alma buena y que no tienen nada de odio religioso. Y por eso nosotros nos sentimos aquí como entre hermanos. Por otro lado hay que tener en cuenta las enseñanzas de los Santos Padres. San Teófanes el Recluso dijo: Yo no sé si Dios va a salvar a los católicos, pero yo sí se que yo no me puedo salvar sin la Fe Ortodoxa. Es decir que yo no me puedo salvar sin la Fe Ortodoxa, pero para los demás yo rezo para que Dios los salve pero no sé si es posible esto. En esto que dijo San Teófanes vemos que hay un riesgo para la salvación del alma, en caminar por otro camino fuera de la Iglesia Ortodoxa. Por eso hoy felicitamos al siervo de Dios Agustín Fernando que vino sin ninguna imposición sino por su propia voluntad a recibir el bautismo en la Iglesia Ortodoxa, recibiendo el nombre del gran Santo de Occidente Agustín de Hiponia, el cual será su santo protector y su Slava. Por eso ahora haremos el Sacramento del Bautismo completo. Comúnmente a los creyentes que vienen de la Iglesia Católica Romana recibimos con el Sacramento de la Confirmación, pero por la voluntad propia de Agustín Fernando haremos el bautismo completo”.

Luego el Obispo Kirilo habló también acerca de la Santa Cruz, por ser el Domingo de la Veneración a la Santa Cruz, y dijo: “¿Cuál es el centro de nuestra Iglesia? Es la Cruz, la cual veneramos especialmente en el tercer domingo de la Gran Cuaresma, y también la Resurrección de Cristo. Pero para que cada uno de nosotros alcancemos nuestra propia resurrección, debemos esforzarnos. Una vez estando yo por la calle, una señora de la confesión protestante me preguntó: ¿Por qué tú llevas una cruz en el cuello? Ya Cristo resucitó, entonces no necesitamos llevar cruces. Entonces yo le respondí: ¿pero tú y yo ya resucitamos? Es decir que para que cada uno de nosotros resucitemos no debemos quedarnos sentados esperando, sino que debemos esforzarnos con toda nuestras fuerzas, llevando nuestra propia cruz. Debemos esforzarnos, ayunar, honrar los sufrimientos, muerte y resurrección de nuestro Salvador para que nuestro corazón sienta la compasión, y sufra con el que sufre. Hoy nosotros sufrimos junto con nuestros hermanos que sufren en Ucrania. Lo que sucede allí es un desentendimiento entre hermanos ortodoxos. No deseamos ponernos de un lado o del otro porque no existe dos lados, hay sólo un lado en el que sucede un desentendimiento entre hermanos ortodoxos. Y rezamos para que Dios conceda una paz justa, una paz en la que no suceda que un hermano salga bien y el otro maltratado”, dijo Monseñor Kirilo.

Luego del bautismo todos saludaron al nuevo iluminado Agustín Fernando y felicitaron también a sus familiares y amigos que habían venido desde lejos para la ceremonia.





















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