Celebración de San Basilio de Ostrog - 350 años de su reposo en el Señor




En la Catedral Ortodoxa Serbia de la Natividad de la Virgen en la ciudad de Buenos Aires, ayer miércoles 12 de mayo se celebró a San Basilio de Ostrog el Milagroso. Este año la Iglesia celebra el jubileo de los 350 años del reposo en el Señor de San Basilio el Milagroso (1671-2021). Para la celebración de la Divina Liturgia Su Eminencia Kirilo Obispo de Buenos Aires, Sur y Centro América de la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado Serbio invitó a Su Eminencia Reverendísima Santiago, Metropolita de Buenos Aires y Argentina del Patriarcado de Antioquía, Su Eminencia Juan Obispo de Buenos Aires y Sudamérica de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero y Su Eminencia Leonid, Obispo de Buenos Aires y Sudamérica de la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Moscú. Oficiaron también el Protopresbítero Gabriel Coronel del Patriarcado Antioqueño, el Protopresbítero Sergei Yurin del Patriarcado de Moscú, el Presbítero Esteban Jovanovich y el Hieromonje David Janketic, ambos del Patriarcado Serbio, y el Presbítero Boris Gladyshev y el Hierodiácono Ignacio (Brul), ambos de la Iglesia Rusa en el Extranjero.

Luego de la Liturgia, Monseñor Kirilo habló sobre la vida de San Basilio, y explicó que “San Basilio nació en un pueblo muy humilde y pobre en Herzegovina, de joven ingresó al Monasterio donde su tío era Igumen. Toda su juventud leyó libros de teología y de la Fe, no leía otra cosa. Fue ordenado hieromonje en un tiempo en donde la Iglesia en los Balcanes sufrían la violenta persecución de los turcos y al mismo tiempo la propaganda de la Iglesia Romana por la Unia (para unir a los ortodoxos con Roma). Luego de un viaje a Rusia para buscar ayuda para su Iglesia, al regresar vio que las persecuciones eran tan asiduas que decidió retirarse al Monte Athos. Pero el Patriarca de Serbia Paisije le pidió que regresara. Al regresar Basilio, el Patriarca lo hizo Obispo de Montenegro. Allí vivió en ascetismo y oración oficiando en dos templos dentro de dos cuevas, en donde ahora está el famoso Monasterio Ostrog, donde descansan sus milagrosas reliquias. San Basilio durmió en el Señor en el 1671 y desde ese entonces sus incorrupas reliquias producen innumerables y grandes milagros. El Monasterio de Ostrog se convirtió en un lugar de peregrinación de los más grandes de Europa. Y así como leímos en el Evangelio, que Cristo curaba a enfermos milagrosamente, hasta el día de hoy Cristo sigue curando milagrosamente por medio de las reliquias de San Basilio”, concluyó el Obispo Kirilo.

Luego Monseñor Santiago dijo unas palabras con respecto al tiempo festivo de Pascua: “La Cruz y la Resurrección siempre van juntos. Y en nuestras vidas también si no hay Cruz, tampoco habrá Resurrección. ¿Cómo podemos extender la Resurrección en nuestras vidas? El camino a la Resurrección es la Cruz. Debemos entender que el dolor, la Cruz, es parte necesaria en nuestras vidas. Nosotros en nuestras vidas adquirimos muchas veces costumbres erróneas, y nos es difícil liberarnos de ellas, nos es difícil recuperar la libertad. La Cruz en nuestras vidas viene para arreglar eso. La llave para recuperar la libertad es la Cruz. Cristo no quiere el dolor para nosotros. Pero al estar nosotros tan enfermos en nuestras costumbres erradas, de las cuales no podemos salir, es que necesitamos esta manera, la manera de la Cruz, para curarnos. Si vamos a caminar por el camino del dolor de la Cruz, al final del camino habrá Resurrección”, dijo Monseñor Santiago.

Luego tomó la palabra Monseñor Juan y agradeció al Obispo Kirilo por la invitación y dio sus impresiones sobre su viaje a Montenegro y en especial al Monasterio de Ostrog donde tuvo la bendición de celebrar la Divina Liturgia en la pequeña iglesia – cueva donde descansan las milagrosas reliquias de San Basilio.

Finalmente tomó la palabra Monseñor Leonid, y contó un momento en la vida de San Basilio que lo maravilló: “En la vida de San Basilio leemos, dijo el Obispo Leonid, que cuando era hieromonje, su Metropolita Mardarije quería aceptar la Unia (la Unia era la intención de la Iglesia Romana para que la Iglesia Ortodoxa se una a ella bajo las consignas de la Iglesia Romana, es decir que la Iglesia Ortodoxa debía abandonar sus principios) y San Basilio le recriminó firmemente diciendo que había que defender la Ortodoxia. Por eso el Metropolita Mardarije le tomó desprecio a Basilio. Una vez, el Metropolita Mardarije embarazó a una mujer luego de cometer pecado con ella, y públicamente acusó de este pecado al hieromonje Basilio, al cual condenaron a muerte. San Basilio pidió que la condena se efectúe recién luego de que nazca el bebé que se estaba gestando. Cuando nació, Basilio lo tomó en sus brazos y le preguntó al recién nacido: “ quién es tu padre”?. Para maravilla de todos, el recién nacido que en teoría no podría hablar, abrió la boca y dijo: “Mardarije”! (el Metropolita). A San Basilio lo liberaron de su condena de muerte y la gente terminó lapidando al Metropolita Mardarije. Este y muchos grandes milagros realizó con la gracia de Dios el Santo Basilio de Ostrog”, terminó diciendo el Obispo Leonid.

San Basilio de Ostrog el Milagroso, ruega a Dios por nosotros!
































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