Celebración de la Gran Fiesta de la Exaltación de la Santa y Vivificadora Cruz del Señor


El martes 27 de septiembre se celebró la Gran Fiesta de la Exaltación de la Santa y Vivificadora Cruz del Señor. En la Catedral Ortodoxa Serbia de la Natividad de la Virgen, Su Eminencia Obispo Kirilo celebró la Divina Liturgia junto con el clero, y los fieles participaron en oración.

En su sermón, el Obispo Kirilo dijo: “Hoy la Exaltación Universal de la Santa y Vivificadora Cruz nos viene a recordar que Cristo desea bendecir a todo el mundo con su Cruz. La fuerza de la Cruz es una gracia espiritual que Dios le da a todo aquél que la venera. La fuerza de la cruz es dada por la gracia de Dios y no por la materia en sí. Porque incluso hasta brujos portan cruces pero de ellas no sale ningún poder porque no la portan con veneración y por ello la gracia de Dios no actúa. La Cruz es activa cuando es portada con veneración y temor de Dios, y entonces sí actúa la gracia de Dios en ella. Por otro lado no hay que olvidad tampoco el lado material de la cruz. Una vez una señora protestante me preguntó: ¿por qué ustedes portan la cruz (porque yo portaba una cruz en el pecho) si Cristo ya había resucitado? Yo le contesté: Si, Cristo resucitó. ¿Pero tu y yo hemos resucitado? Por eso es necesario que cada uno de nosotros llevemos nuestra cruz, por eso esta celebración se la llama la Exaltación Universal de la Cruz, porque todo el mundo debe llevar su cruz. Y este es el único camino de salvación. Y debemos llevar nuestra cruz sin quejarnos sino con agradecimiento, tanto en los buenos momentos como en los malos, agradecer a Dios por todo. Si llevamos nuestra cruz quejándonos por la dificultad, entonces el esfuerzo no nos será de provecho”.

Luego el Obispo Kirilo continuó: “Cristo con su Cruz derrotó al Diablo, venció a la muerte y realizó el plan de la salvación del género humano y de toda la creación. Pero nosotros debemos aceptar y recibir en nosotros esto. Por esto el Espíritu Santo nos trae esto que Cristo había consumado. Nosotros debemos mostrar esfuerzos en aceptar en nosotros esta salvación, prepararnos para esto por medio del ascetismo, de la práctica de la oración y del ayuno”, concluyó Monseñor Kirilo.

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