Celebración de la Fiesta Patronal de la Catedral Natividad de la Madre de Dios en Buenos Aires


El pasado domingo 18 de septiembre se celebró la Gran Fiesta de la Natividad de la Madre de Dios y la Slava – Fiesta patronal de la Catedral Ortodoxa Serbia de la Natividad de la Madre de Dios en Buenos Aires, Argentina. Para la ocasión Su Eminencia Kirilo Obispo de Buenos Aires, Sur y Centro América del Patriarcado Serbio invitó a Su Eminencia Leonid, Obispo de Buenos Aires y Sudamérica de la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Moscú. Concelebraron junto con los Jerarcas, el Protopresbítero Sergei Yurin (Patriarcado de Moscú), el Higumen David Lestani, el Presbítero Esteban Jovanovich, el Presbítero Aleksandar Maric, el Hieromonje David Janketic (estos últimos del Patriarcado de Serbia) y el Diácono Andrei Porohnya (Patriarcado de Moscú). Asistieron también el sr. Jorge Stokland, Director Nacional del Registro Nacional de Cultos (Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto) y el sr. Dejan Blagojevic, Encargado de Negocios de la Embajada de Serbia en la Argentina. A la gran cantidad de fieles de la Catedral que estuvieron presentes, se le sumaron muchos fieles de distintas parroquias que vinieron especialmente a la celebración.

Terminada la Divina Liturgia, se realizó la procesión alrededor del templo con la lectura del Evangelio frente a las puertas del templo y la bendición con agua bendita (este ritual se realiza en las Fiestas Patronales). Luego todos entraron para celebrar el rito de la Slava, en el que se bendice el Kolac y el zhito. Este año la Kuma o Madrina de la Slava fue Irina Girado Micic junto con su familia Juan, Milena, Tatiana y Rosa, quienes prepararon el kolac y el zhito entre otras cosas. El Obispo Kirilo felicitó a la familia Girado Micic y también bendijo a Violeta Avramovich, una de las hijas del Ktitor de la Catedral Dr. Borivoje Avramovic, para que sea la Kuma o Madrina de la Slava el año que viene.

El Obispo Kirilo dio la bienvenida al sr. Stokland, al sr. Blagojevic, a todos los presentes por venir a celebrar juntos la Fiesta de la Natividad de la Madre de Dios, y principalmente agradeció al Obispo Leonid por su participación, a quien le pidió que dijera unas palabras con motivo de la fiesta.

Su Eminencia Obispo Leonid agradeció al Obispo Kirilo su invitación y dijo en su sermón: “La Natividad de la Madre de Dios es la primera de las Fiestas en el Calendario Eclesiástico. La Santísima Niña cuyo nacimiento celebramos hoy, representa el fruto de la fe, la esperanza y las oraciones de sus padres Joaquín y Ana. Sabemos que los Santos Joaquín y Ana deseaban mucho tener un hijo pero no podían, eran infértiles. Y sabemos que según la tradición hebrea, aquellas familias que no podían tener hijos se las consideraban familias sin la bendición de Dios. A pesar de todo, ellos no perdieron la Fe en Dios, no decayeron, sino que firmemente siguieron rezando. Dios escuchó las oraciones de los Santos Joaquín y Ana y les dio una hija. El Arcángel Gabriel les anunció la buena nueva y les dijo que esa hija será venerada por todas las generaciones. Y en el momento destinado nació la Santísima Virgen y Madre de Dios. Toda la vida de la Madre de Dios fue marcada por milagros: su concepción por parte de sus padres que estaban en avanzada edad; el momento en que a sus 3 años subió al Templo por las escaleras largas y el Sumo Sacerdote Zacarías la hace entrar en el Santo de los Santos, el lugar donde sólo el Sumo Sacerdote tenía permiso para entrar y eso sólo una vez al año, pero la Virgen María vivió allí toda su infancia, y fue educada y alimentada allí por ángeles; el Nacimiento de Cristo Dios-Hombre, de la Virgen María, también es el más grande de los milagros en la vida de María; hasta su misma muerte es un gran milagro porque su muerte fue como un sueño, como una dormición, por la cual pasó de la vida terrenal a la vida eterna en los Cielos. Y sin embargo, todos estos milagros que acompañaron a la vida de la Virgen María van de la mano con sus propios esfuerzos y ascetismo en su camino hacia la salvación. En muchas situaciones la Madre de Dios fue tentada por el Diablo y pudo haberse alejado de la Fe. Pero la más grande humildad de Ella ayudó a ella a contestarle al Arcángel Gabriel: que se haga en su sierva la Voluntad de Dios, y así nació Jesucristo el Salvador del género humano. La Madre de Dios fue testigo de los más grandes milagros de Cristo, cuando resucitó a los muertos, y curó a los enfermos. Podía haberse enorgullecido del hijo que tenía, pero el ascetismo de su vida consistía en ser siempre imagen y ejemplo de humildad y de pureza: ejemplo para todos nosotros de cómo vivir para alcanzar el Reino de los Cielos. En cada una de nuestras vidas, queridos hermanos y hermanas actúa la providencia de Dios que nos lleva hacia la salvación. Pero al tener libre albedrío, elegimos: ir por el camino de la salvación o ir por el camino de la perdición. Y recordando el Nacimiento de la Madre de Dios debemos dirigirnos en oración a la Madre de Dios para que ella nos ayude a que siempre permanezcamos fieles al camino hacia la salvación. A la Madre de Dios se la llamó María, que en hebreo significa Señora y Esperanza. En esta Gran Fiesta de la Navidad de la Virgen, debemos reflexionar en todo lo grande que puede alcanzar la fe profunda de los padres y el deseo personal del camino hacia la salvación, y también en los milagros que pueden lograr semejante vida agradable a Dios. Un ejemplo de un gran milagro es el hecho de que tan lejos de la Serbia natal se haya construido un hermoso templo en honor a la Madre de Dios. También un milagro similar representa el gran esfuerzo de formar una Diócesis como la Ortodoxa Serbia en Sudamérica, presidida por Su Eminencia Obispo Kirilo. Deseo a usted Obispo Kirilo que la Virgen María, la Señora y la Esperanza nuestra de esta vida y de la futura lo ayude en su servicio pastoral aquí. Y a todos ustedes hermanos y hermanas les agradezco por la oración en común que hemos elevado hoy”, concluyó el Obispo Leonid.

En el salón, el sr. Stokland tomó la palabra y agradeció al Obispo Kirilo y a todos los presentes por la invitación y dijo que era la primera vez que asistía a un festejo en esta Iglesia y que desea continuar asistiendo!

Luego el Protodiácono Nicolás Radis, Presidente de la Comisión Directiva de la Catedral, agradeció a todos por asistir y celebrar juntos la Slava de la Catedral y agradeció especialmente a todos los que trabajaron para la preparación de la celebración, especialmente al Padre David, a la Madre María Superiora del Monasterio San Sava y a todos los fieles que colaboraron de una u otra manera.

Durante el almuerzo festivo, la Violinista Galina Komornaya deleitó a los presentes interpretando con su violín composiciones clásicas y canciones tradicionales también!




































































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