“No se puede servir a dos señores”, y “educar en el Testamento de Kósovo es nuestra ofrenda a San Lá



El pasado domingo 28 de julio la Iglesia Ortodoxa Serbia celebró al Santo Gran Mártir Lázaro y a los santos mártires de Kosovo – Vidovdan. La Divina Liturgia fue oficiada en la Catedral de la Natividad de la Virgen en Buenos Aires, por S. E. Obispo Kirilo y S. E. Obispo Juan de Caracas (Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero) invitado por el Obispo Kirilo para la fiesta. También ofició el Presbítero Esteban Jovanovich. La Madre María y la Hermana Mónica estuvieron en el coro. Debido a que todavía rigen las medidas de aislamiento preventivo dispuestas por el Gobierno Argentino por el Coronavirus, los fieles no pudieron asistir al oficio porque no está dentro de lo permitido. Sólo unos pocos fieles asistieron, los cuales tienen un permiso especial para auxiliar en los oficios (cabe señalar que el Gobierno permite la participación de un máximo de cinco fieles a los oficios, como auxiliares en distintas tareas como acólitos, lectores, para fines logísticos y administrativos, etc…).

En su sermón, el Obispo Juan de Caracas habló sobre la lectura del Evangelio del día (San Mateo 6:22-33). Vladika Juan explicó que el sermón de la montaña, el que nuestro Señor enseñó a los que lo seguían, representa el principio de la vida cristiana. El Obispo Juan dijo: “El hombre no puede servir a dos señores, no se puede servir a Dios y a Mamón. Si queremos servir a Dios, debemos servir sólo a Él. Mamón era un dios del dinero en Oriente. Las personas pueden pensar: “pero necesitamos el dinero”. La respuesta es que no está prohibido “tener”, sino que está prohibido “servir”. Si tenemos los medios económicos para vivir, y son nuestros, entonces nosotros entre otras cosas también podemos “donar”, disponer de ellos para dar a otros. Pero si somos “siervos” de estos medios, entonces no vamos a poder “donar”, sino que vamos a “guardar” para nosotros. Esta es la diferencia. Por eso es importante reflexionar en nuestra relación hacia nuestros medios económicos: ¿verdaderamente somos dueños o somos siervos de ellos? Cuando el Señor dio los Diez Mandamientos, dijo que consagremos al séptimo día como día de descanso. En el Deuteronomio, se explica que este mandamiento fue dado a los israelitas en recuerdo a que habían sido liberados de la esclavitud. Eran esclavos en Egipto y Dios los liberó. Y por eso debían consagrar ese día a Dios porque el siervo debe trabajar pero el libre puede no trabajar en ese día y consagrarlo a Dios. Por eso vemos que todos nosotros podemos consagrar el domingo o día de fiesta a Dios. Hay sin embargo, otros que son esclavos de otro señor y consideran que en esos días deben trabajar. Entonces se muestran esclavos del dinero, y no libres – es decir siervos de Dios. Luego el Señor culmina su enseñanza en ese pasaje, con las palabras: “busquen primero el Reino de los Cielos, y todo lo demás les será dado por añadidura”. Si hacemos al revés, y buscamos primero “todo lo demás” pero sin haber alcanzado el Reino de Dios, entonces todo lo que alcanzamos habrá sido en vano. Por eso es esencial servir a Dios y no al tirano falso-dios de la riqueza”, concluyó el Obispo Juan.

Luego el Obispo Kirilo tomó la palabra y agradeció a Vladika Juan por su visita en esta fiesta y dijo que las enseñanzas del Evangelio de hoy y las consecuentes palabras con las que Monseñor Juan nos enriqueció espiritualmente hoy en su sermón, representan justamente la característica del Testamento de Kosovo que recordamos en la Fiesta de Vidovdan hoy. Vladika Kirilo dijo: “El Testamento de San Lazaro nos dejó es justamente ese: nos enseñó a elegir el Reino Celestial por encima del reino terrenal. Porque el Reino Celestial es más importante por ser eterno, mientras que el reino terrenal es corto, es por un breve tiempo. Así actuó él y con esa premisa guió a su ejército en Kosovo. ¿Y qué podemos ofrecer nosotros hoy en día a San Lazaro y a los mártires de Kosovo? Esta pregunta la respondió una sabia señora académica serbia, Isidora Sekovic, quien inspirada en San Pedro II Petrovich-Njegosh, dijo: “debemos enseñar a cada uno de nuestros niños que Vidovdan es tan importante como nuestro día de cumpleaños – que Vidovdan es tan importante como nuestra Slava, nuestro santo patrono familiar”. De esta manera daremos a nuestros descendientes una educación basada en el Testamento de Kósovo: elegir el Reino Celestial antes que el reino terrenal. Y de esta manera daremos ofrenda a San Lázaro y a los mártires de Kosovo. En Kosovo hay monasterios ancestrales; uno de ellos, el Monasterio Gracanica tiene una belleza espiritual tal que en la poesía serbia es considerado como si no fuera de piedras, sino que se eleva hacia el cielo. Pero efectivamente está construido con piedras, es real y está firme en el suelo de Kosovo para recordarnos nuestra raíz espiritual, para que nunca olvidemos Kósovo, que para nosotros representa nuestra Tierra Santa. Para recordarnos nuestro nacimiento espiritual”, concluyó el Obispo Kirilo.

¡Que San Lázaro y los mártires de Kosovo rueguen a Dios por nosotros!


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