Sobre la Apertura de las Reliquias de San Mardarije

July 14, 2017

 

 

Apertura de las reliquias de nuestro Padre entre los Santos MARDARIJE

Primer obispo serbio de Estados Unidos y Canadá 

22 de Abril/5 de Mayo de 2017

 

Con la bendición de Su Gracia, Obispo Longuin de Nueva Grachánitsa y Estados Unidos Centrooccidental, las reliquias de San Mardarije, que yacían en la iglesia del monasterio San Sava de Libertyville (estado de Illinois) desde su entierro en Diciembre de 1935, fueron descubiertas.  La apertura reveló la incorrupción de las santas reliquias de San Mardarije. El Jueves 4 de Mayo de 2017, Su Gracia el obispo Longuin sirvió la Divina Liturgia en el Monasterio San Sava con Sindiel Serafín (Milóikovich), el sacerdote Nicolás Kostur y el hierodiácono Nectario (Tesánovich), en preparación para descubrir las reliquias.  Tras la Divina Liturgia, el obispo Longuin y el resto del clero sirvieron un moliében con el acázisto que se escribió para San Mardarije. Al finalizar, el grupo se organizó para remover la piedra sepulcral y colocarla en el suelo a fin de exhumar las mencionadas reliquias, bajo la dirección del sr. Dusan Diórdievich de la Casa Funeraria “Montenegro” de Chicago.  Tras la remoción de la lápida, se reveló que el ataúd de San Mardarije se hallaba en una bóveda de cemento. Este hecho generó que la apertura fuera demorada un día más a fin de organizar al equipo para abrir la bóveda.

En la mañana del Viernes 5 de Mayo de 2017, los trabajadores rompían el sello de la bóveda, mientras el sacerdote Nicolás Kostur y el hierodiácono Nectario (Tesánovich) servían un moliében en la tumba con la presencia del obispo Longuin y el hieromonje Serafín (Milóikovich).  Durante todo el proceso de exhumación, se cantaron “Cristo ha resucitado” y otros himnos pascuales, tanto en tonos serbios como rusos, al conocerse el profundo amor y dedicación de San Mardarije por ambas tradiciones eslavas.

 

 

Ya roto el sello de la bóveda, se aunaron los esfuerzos para levantar la cubierta. Durante este proceso, la cubierta de la bóveda se desplazó y cayó sobre la bóveda, rompiendo su cubierta. En este momento, surgió de la tumba un dulce aroma fragrante, que se disipó rápidamente. No obstante, se hacía evidente que el santo había sido sepultado hacia el oeste en vez de hacia el este. Hecho en sí mismo milagroso que manifestó la Providencia de Dios. San Mardarije había sido sepultado en la dirección apropiada, la cubierta de la bóveda habría caído para el lado de la bóveda en la que descansaba su santa cabeza. Se hizo visible que sus pies se habían corrompido y convertido en huesos.

Los padres Serafín y Nicolás sacaron las reliquias de la tumba durante el canto de “Cristo ha resucitado”. Las reliquias eran de peso ligero, de manera que fueron colocadas con facilidad en un ataúd metálico temporal. Entonces se examinaron los pies, que eran hasta ese momento la única parte visible de sus restos. Los huesos de los pies eran de color amarillo dorado. Luego, el padre Nicolás Kostur procedió a examinar la sección media del cuerpo. Las santas manos de San Mardarije sostenían la cruz, que se encontraba firmemente en su lugar e inamovible. Cuando el padre Nicolás retiró la manga del saco, se reveló que las manos de San Mardarije se hallaban completamente intactas. Su piel, uñas y cabello eran claramente visibles. En este punto, se hizo evidente que las reliquias eran más que sólo huesos.

Las santas reliquias de San Mardarije fueron sacadas del ataúd metálico y colocadas en dos mesas preparadas para la examinación y el lavado de las santas reliquias. Se quitó cuidadosamente la totalidad de la vestimenta, cortando lo que no pudiera sacarse fácilmente a fin de no alterar las santas reliquias. Se brindaron el cuidado más reverente y diligente y la máxima atención al trabajo que se estaba realizando; el clero cantaba continuamente el tropario a San Mardarije y otros himnos pascuales.

 

Tras la remoción total de sus vestiduras, se reveló que las santas reliquias, desde las rodillas para arriba, estaban intactas, aunque muy frágiles. La anatomía del santo estaba intacta con su piel y cabello visible. Al quitar la mitra, brotó su largo y oscuro pelo, confirmando su continua lucha monástica hasta el final de sus días. El cabello de su cabeza y barba lucían como si recién hubiera reposado; era muy suave. Se podían ver las cejas y las pestañas de sus ojos cerrados. También, sus orejas aún estaban intactas. El cuerpo fue levantado y movido fácilmente. Había una gran cantidad de polvo que se había acumulado en la tumba desde hacía casi ochenta y dos años desde la sepultura. Tras la remoción del polvo de la totalidad del cuerpo, se lavó las santas reliquias con agua caliente y vino blanco. En este momento se utilizó aceite de nardo para ungir el cuerpo, conforme a las instrucciones recibidas de parte del Santo Monasterio de Hilandar. Luego del ungimiento, el color de la piel cambió de tostado a marrón oscuro. 

Después del lavado y ungimiento, las piernas, manos y torso estaban todas envueltas en algodón y lino, haciendo que las santas reliquias fueran fácilmente trasladables. Al concluir este proceso, se confirió a las santas reliquias temporalmente en un esticario hasta que ocurra su investidura antes de su glorificación en Julio de 2017. Su cara fue cubierta de lino y la totalidad del cuerpo fue devuelto al ataúd metálico temporal y se lo cubrió.

Verdaderamente, Dios es maravilloso en sus Santos, mostrándonos todo su poder divino y que la naturaleza está sometida a la gracia de Dios.  Todos los que formaron parte de esta experiencia, desde los clérigos hasta los albañiles, se conmovieron de gozo y paz espiritual que llenaron la iglesia durante el descubrimiento de las santas reliquias. San Mardarije sigue viviendo, no sólo en su legado, sino ahora también a través de sus incorruptas reliquias que serán un timón renovado para la Iglesia Ortodoxa Serbia de Norte y Sud América, guiándonos a avanzar hacia el futuro, siendo dirigidos por el pasado. Sigamos a San Mardarije en la senda de San Sava, que le condujo a la santidad.

¡Santificado Mardarije, padre nuestro, ruega a Dios por nosotros! ¡Cristo ha resucitado!

 

Sacerdote Nicolás Kostur

 

Presidente del Subcomité Litúrgico para la Glorificación de San Mardarije

 

 

 

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