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Oraciones que se rezan el día del DOMINGO 4 DE LA GRAN CUARESMA


Compartimos con nuestros feligreses las oraciones que se rezan en el Domingo 4 de la Gran Cuaresma - Domingo de SAN JUAN CLÍMACO, y la Oración para ser rezada en tiempos de pandemia.

Asimismo compartimos estos links para que puedan seguir la Divina Liturgia desde sus hogares:

Divina Liturgia Iglesia San Jorge (Patriarcado de Antioquía en Buenos Aires)

Link: https://www.facebook.com/acoantioquena/

Y también este link

Divina Liturgia Misión Ortodoxa Serbia San Basilio de Ostrog, en Barranquilla (Colombia)

Link: https://www.facebook.com/egdiaz3

Cuarto Domingo de la Gran Cuaresma: San Juan Clímaco

Versículos sobre las Bienaventuranzas

De la Resurrección

1. Recuérdanos, oh Cristo, el Salvador del mundo, así como recordaste al ladrón en el Madero de la Cruz, y haznos a todos dignos de Tu reino celestial, oh Compasivo.

2. Escucha, oh Adán, y regocíjate con Eva, porque el que otrora desnudó a los dos y os tomó prisioneros por engaño ha sido anulado por la Cruz de Cristo.

3. Clavado al Árbol por Tu propia voluntad, oh Salvador, redimiste a Adán de la maldición del árbol, y como Compasivo recompensaste lo que fue creado en Tu imagen con una morada en el Paraíso.

4. Hoy Cristo ha resucitado del sepulcro, concediendo la incorrupción a todos los fieles, y renueva la alegría de las mirróforas después de Su Pasión y Resurrección.

5. Regocijaos, oh sabias mujeres mirróforas, las primeras que visteis la Resurrección de Cristo, y anunciasteis a Sus apóstoles la restitución del mundo entero.

6. Oh amigos de Cristo, apareciendo como apóstoles, entronizados con Él, estando en gloria, rogadle con denuedo como discípulos que interceda por nosotros.

7. Oh Trinidad inoriginada, Esencia indivisible, Unidad co-entronizada, igualmente honrada con gloria, la naturaleza y dignidad real pre-originadas, salva a los que con fe Te celebran con un himno.

8. ¡Salve, espaciosa morada de Dios! ¡Salve, arca del Nuevo Testamento! ¡Salve, urna de oro de la cual fue dado el maná celestial para todos!

Troparios y Contaquios

Tropario de la Resurrección, Tono VIII: De lo alto descendiste, oh Compasivo, * y demostraste una sepultura de tres días * para que nos libraras de las pasiones. * Oh Señor, nuestra Vida y Resurrección, gloria a Ti.

Tropario al Nacimiento de la Santísima Virgen, Tono 4:

Tu nacimiento, oh Virgen Madre de Dios, anunció la alegría a todo el universo. Porque de Ti resplandeció el Sol de Justicia, Cristo nuestro Dios, anulando la maldición y concediendo la bendición y destruyendo la muerte, otorgándonos la vida eterna.

Tropario de San Juan Clímaco, Tono I: Oh Juan, nuestro padre, portador de Dios, * apareciste como habitante del desierto y ángel en el cuerpo. * Mediante el ayuno, la vigilia y la oración * recibiste dones celestiales. * Sanas a los enfermos y las almas de los que te recurren a ti. * ¡Gloria al que dio fuerza! * ¡Gloria al que te coronó! * ¡Gloria al que realiza curaciones por medio de ti para todos!

Kontaquio de la Resurrección, Tono VIII: Al resucitarte de la tumba, levantó a los muertos y resucitó a Adán, * y Eva corea en Tu resurrección, * y los confines del mundo festejan Tu subida de entre los muertos, oh muy Misericordioso.

Kontaquio de San Juan Clímaco, Tono IV: De verdad el Señor te ha puesto * como astro fijo * en la altura de la templanza * que ilumina los confines de la tierra, * oh Juan nuestro maestro.

Kondakio a la Natividad de la Madre de Dios, tono 4:

Joaquín y Ana fueron liberados del reproche de la esterilidad, Adán y Eva de la corrupción de la muerte, oh Purísima, por Tu santa Natividad, por eso tu pueblo celebra este acontecimiento, por haber sido redimido del delito del pecado, celebra exclamándote: la estéril da a luz a Madre de Dios, nutridora de nuestra vida

La Epístola

Lector: El Proquímeno en el Octavo Tono: Haced votos al Señor y cumplidlos, al Dios nuestro (Salmo 75:11).

Coro: Haced votos al Señor y cumplidlos, al Dios nuestro.

Lector: Dios es conocido en Judea, grande es Su nombre en Israel (Salmo 75:1).

Coro: Haced votos al Señor y cumplidlos, al Dios nuestro.

Lector: En el Séptimo Tono: Jubilarán los santos en gloria y se alborozarán en sus lechos (Sal. 149:5).

Coro: Jubilarán los santos en gloria y se alborozarán en sus lechos.

Lector: Lectura de la Epístola del Santo Apóstol Pablos a los Hebreos:

Hebreos 6:13-20;

Hermanos, cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,

diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.

Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.

Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación.

Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;

para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,

donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

Efesios 5:9-19

Hermanos, el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad),

comprobando lo que es agradable al Señor.

Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas;

porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.

Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo.

Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.

Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,

aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,

hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;

Lector: Aleluya en el Octavo Tono: Venid, exultemos ante el Señor. Jubilemos ante Dios, nuestro Salvador (Sal. 94:1).

Coro: ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Lector: Apresurémonos a Su faz, en confesión y en salmos jubilémosle (Sal. 94:2).

Coro: ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Lector: En el Segundo Tono: Los plantados en la casa del Señor florecerán en los atrios de nuestro Dios (Sal. 91:13).

Coro: ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Evangelio: Marcos 9:17-31;

En aquellos tiempos, uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,

el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.

Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño.

Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.

Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.

Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.

Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.

Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?

Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.

Habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese.

Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día.

Mateo 4:25-5:12

En aquellos tiempos le siguió a Jesús mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán

Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.

Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.

Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos.

Versículos de Comunión:

Alabad al Señor desde los cielos. Alabadle en las alturas (Salmo 148:1).

El justo será tenido en memoria eterna. No temerá al oír lo malo (Sal. 111:6).

¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Oración en tiempos de Pandemia:

Oh Señor nuestro Dios, que eres abundante en misericordia y que administras nuestras vidas con tu sabia providencia, escucha nuestra oración, recibe nuestro arrepentimiento por nuestros pecados, detiene la nueva enfermedad infecciosa (del Coronavirus), así como una vez dejaste de castigar a la gente en tiempos del emperador David.

Tú, que eres el Médico de nuestras almas y cuerpos, concede la recuperación a los enfermos, levantándolos rápidamente del sufrimiento para que puedan glorificarte a Ti, nuestro Misericordioso Salvador, y asimismo protege a los sanos de cualquier enfermedad.

Bendice Señor, fortalece y protege con tu Gracia a todos aquellos que, con amor a la humanidad y sacrificio, cuidan de los enfermos en sus hogares y hospitales.

Elimina toda enfermedad y sufrimiento entre las personas y enséñanos a valorar la vida y la salud como dones Tuyos.

Danos Dios, tu paz, y colma nuestros corazones con una fe firme en Tu protección y en la esperanza en Tu apoyo, y con amor a Ti y al prójimo.

Porque tú eres Dios de misericordia y nos salvas, y te elevamos gloria: ¡Oh, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos!

Amén.


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