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  • Protopresbítero Gheorgios Metalinós

Paraíso e Infierno en la Iglesia Ortodoxa, a propósito del Domingo del Juicio Final y de la abstinen


Paraíso e infierno no son dos lugares distintos. Esta apreciación es idólatra. Son dos situaciones o modos que surgen de la misma fuente increada y se viven como dos experiencias distintas. O más bien, es la misma experiencia vivida distintamente por el hombre, según sus condiciones interiores. Esta experiencia es la visión, expectación de Cristo en la luz increada, dentro en Su increada doxa-gloria. Desde la Segunda Presencia y en toda la interminable eternidad, todos los hombres estarán viendo a Cristo en Su luz increada. Y entonces “los que han obrado bien, pasarán a la resurrección de la vida eterna y feliz. Y los que han obrado mal, para la resurrección de juicio y condena” (Jn 5,29). Ante el Cristo se separan los hombres, “los corderos” de los “cabritos, en Su izquierda y derecha”. Es decir, en dos grupos. Los que estarán viendo a Cristo como paraíso, “suprema gloria (luz) increada” y los que le estarán viendo como infierno “fuego consumador, sin consumirse” (Heb 12,29).

Paraíso e infierno aquí es la misma realidad. Esto indica la figuración de la Segunda Venida. Desde Cristo procede un río radiante, con luz dorada en la parte superior, donde se encuentran los santos y en la parte inferior, como río de fuego, donde se encuentran los demonios y los no arrepentidos, los que nunca estuvieron en metanía o arrepentimiento. Por eso en el Evangelio de Lucas se dice: “está destinado para la caída y la resurrección de muchos o todos”. El Cristo para unos, los que Le aceptaron y siguieron la terapia del corazón que Él ha sugerido, se hace resurrección en Su vida eterna; y para los otros, los que Le negaron, en caída e infierno.

Testimonios patrísticos: San Juan el Sinaita en la Escalera dice que la luz increada de Cristo es “fuego consumador y luz que ilumina”. San Gregorio Palamás observa: “Él nos sumergirá en Espíritu Santo y fuego; es decir, lo que ilumina y lo que infierna, de modo que cada uno reciba según la disposición de su estado interior que lleva” (T. 11,498); y en otra parte dice: “La luz increada de Cristo es percibida y participada por todos, pero se recibe y es participada de distintas maneras…” (T. 2,145).

Por consiguiente, el paraíso y el infierno no son simplemente una recompensa y un castigo (sentencia). Sino la manera o modo con el que estaremos viviendo la contemplación, expectación de Cristo, según el estado de nuestro corazón. El Dios esencialmente no castiga, a pesar que por razones pedagógicas en la Santa Escritura se habla de castigo. Cuando más progresa uno espiritualmente, tanto más conoce el lenguaje de la Santa Escritura y de nuestra Tradición. El estado del hombre (limpio-sucio, arrepentido-no arrepentido, convertido-no convertido), contribuye en recibir la Luz increada como paraíso o infierno.

El problema antropológico en la Ortodoxia es cómo el hombre estará viendo eternamente a Cristo como paraíso y no como infierno. Es decir, cómo participará de Su celeste realeza increada. Y aquí se ve la diferencia del Cristianismo como Ortodoxia de las distintas religiones. Los últimos ofrecen efedemonía felicidad y bienestar y sobre todo después de la muerte. Pero la Ortodoxia no es la búsqueda de la efdemonía, sino la terapia de la "enfermedad de la religión", como constantemente predica patrísticamente el padre Yanis Romanidis. La Ortodoxia es un hospital abierto dentro en la historia, “una clínica espiritual” como dice san Juan el Crisóstomo, que ofrece la terapia del corazón (catarsis) para que uno progrese a la iluminación del Espíritu Santo y finalmente llegar a la zéosis (deificación o glorificación), el único destino u objetivo del ser humano.

Este camino, como muy completamente han descrito el padre Yanis Romanidis e Ierotheo Vlajos, es la terapia del hombre, tal y como la viven todos nuestros santos.

Estracto de un escrito del Protopresbítero Gheorgios Metalinós. Rector de la Universidad Teológica de Atenas

Cfr. http://www.logosortodoxo.com/teologia-ortodoxa/paraiso-e-infierno-en-la-tradicion-ortodoxa/


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